La Compañía Azucarera Atlántica del Golfo era la propietaria de los centrales Álava, Conchita y Mercedes en Matanzas y el Lugareño, el Morón y el Stewart en Camagüey. Estos sumaban una capacidad de producción de 3 336 000 @ de caña diarias que representaba el segundo mayor grupo azucarero de Cuba y el primero de capital norteamericano. Controlaba, además, 550 millas de ferrocarril y una destilería en el central Morón que en 1958 se encontraba inactiva.
Tenía un capital ascendente a $10 400 000 en 1957, propiedad de "Sullivan & Cronwell" que tenía intereses asociados con el grupo Rionda, en sociedad con "Loeb & Rhoades and Company" y con la "Sucesión de Falla Gutiérrez".
John L. Loeb era el presidente de la Junta y Lawrence Crosby, presidente de la firma y sus subsidiarias. Desde 1958 Miguel Falla Álvarez, representante de la "Sucesión de Falla Gutiérrez" era su vicepresidente y administrador general. Ya desde antes Alejandro Suero Falla, cabeza de los Sucesión formaba parte de la Junta de Directores.





