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viernes, 15 de julio de 2016

Central Manatí - Centrales de Cuba

El central Manatí en 1952
El central Manatí, ubicado en Dumañuecos, Oriente era el quinto más grande de Cuba en cuanto a capacidad de molienda (850 000 @ diarias de caña de azúcar), el cuarto mayor propietario de tierras con 4288 caballerías y el tercer mayor empleador de trabajadores en zafra (9963). Además, dentro de los límites de sus tierras, se practicaba la ganadería y existía una fábrica de tablas de bagazo. Por último contaba con un aeropuerto habilitado para el servicio comercial nacional.

Era uno de los seis centrales que pertenecían a los Braga - Rionda, que poseía el 34 % de las acciones la Manatí Sugar Company, su empresa operadora. Su presidente era Geroge Braga y su vicepresidente B. Rionda Braga; sus vicepresidentes en La Habana eran los hermanos Higinio y Alfonso Fanjul, Aurelio Portuondo Jr. y Ramón de la Cruz. También permanecían con intereses en la compañía Alfredo Jaretzki - antiguo vicepresidente de la Cuban Cane Sugar Corporation - Gerald Beal y William Griffin, quien representó los intereses del grupo Rockefeller hasta su fallecimiento el 15 de enero de 1958, cuando era el último de los fundadores con vida. 

Vista aérea del central Manatí y su gran complejo fabril
El central fue fundado en 1912 por Eduardo Diez de Ulzurrum, Marqués de San Miguel de Aguayo - emparentado con Salvador Rionda - pero pasó rápidamente a manos de los intereses manejados por Manuel Rionda con el financiamiento de la banca de New York. En ese entonces constituyó el tercer central en manos del clan familiar Rionda al constituirse la Manatí Sugar Company en New York. 

Fue una de las varias empresas donde la familia Rionda tenía intereses que quebraron en febrero de 1932 durante la crisis de 1929 a 1933, pero Manuel Rionda logró conservarla gracias al apoyo de varios grupos financieros norteamericanos.

El Manatí fue diseñado originalmente para producir 1 000 000 de sacos de azúcar de 325 libras, pero no fue hasta 1951 - 1952 que pudo realizar con sus dos tandems su zafra máxima de 1 043 785 sacos y 8 260 646 galones de mieles como total. Con el fin de aprovechar a plenitud las tierras y la mano de obra, la compañía inició en sociedad con el King Ranch de Texas la cría de ganado vacuno; así mismo llevó a cabo extensos experimentos para la industrialización del kenaff, tanto en su aspecto agrícola como en su constitución mecánica. 

Además de lo anterior la Manatí Sugar Company encargó a una compañía de arquitectos la elaboración de los planos para la construcción de un batey modelo que contara con los servicios mínimos indispensables para la creciente población que se asentaba en los alrededores del central. En concordancia con ésto en septiembre del año 1951 se inauguró el colegio Manuel Enrique Rionda, bajo la dirección de las Hermanas de la Orden del Verbo Encarnado, uno de los mejores de su tipo en el país que, durante los años de su funcionamiento llegó a contar con más de cien alumnos. También mantuvo la empresa una Escuela Agrícola para la superación de los jefes de departamento del central.

El central Manati era el cuarto en récord de producción para un año al haber sobrepasado el millón de sacos en la mencionada zafra de 1951 - 1952. Su condición financiera era buena: tenía un capital neto de 8 295 287 pesos y activos totales por 20 millones. En 1947 alcanzaron sus máximas utilidades con 3 200 000 pesos, pero en 1953 tuvieron pérdidas por 426 000, de las que se recuperaron en los años siguientes. Como el resto de las firmas azucareras estadounidenses en Cuba, la cotización de sus acciones había descendido a sus valores mínimos en los últimos años.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 el central Manatí fue nacionalizado por el gobierno de la Isla que lo renombró como Argelia Libre.

Debido al proceso de redimensionamiento de la industria azucarera cubana comenzado en la primera década del presente siglo, en el año 2002, el gobierno cubano se decidió paralizar y luego desmantelar el central. A partir de ese momentos sus cañas comenzaron a ser molidas por otros centrales de Las Tunas como el Antonio Guiteras (antiguo central Delicias) de Puerto Padre.

Fuentes:

- Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editoirial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
- Libro de Cuba. La Habana. 1952.

5 comentarios:

  1. el coloso de cuba central jaronu el mas moderno y de mas capacidad de molida 1.2000.000 arrobas cada 24 horas completamente electrico solo com dos tanden de molida busquen informacion de esta joya en pleno monte

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    1. Amigo Guillermo:

      Nuestro propósito es realizar las fichas de todos los centrales que existían en Cuba en 1958. Con mucho gusto adelantaremos la del Jaronú de Esmeralda. Espérela en esto días.

      Un abrazo.

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  2. bueno, me gustaria hacer un buena aclaració:
    El central no estaba en un lugar llamado Dumañueco, si no en Manatí, un municipio de la provincia las Tunas en Cuba,
    ¿Dumañueco?
    bueno Dumañueco, es un... digamos... un distrito del municipio, cuyo punto de refenrencia es una loma, a la que se llama o todo el mundo llama, "La Loma de Dumañueco"; que todo esa persona que haya pasado por ese municipio, tambien habrá oido hablar de las minas, un pequeño lago muy profundo que se encuentra al costado de tal loma; Tal lago, fue una mina de Caolin, que en una de sus escabaciones, pues perforaron un manantial y paso... que se lleno de agua. Lo que años mas tardes pues se hiso un espacio reservado para que las personas fueran ahi..... que por cierto es un lugar muy genial....!!

    aaa tembien me gustaria añadir a su historia:

    Una de estas compañías fue la Manatí Sugar Company. Fundada el 29 de abril de 1912, con domicilio legal en Nueva York, se formalizó su certificado de inscripción en la secretaría de estado de la ciudad de Albano el 30 de abril de 1912.
    El Registro Mercantil de la Habana ubicó en la hoja no. 5830, Folio 44 del libro 213 de sociedades, Jurisdicción Primera, según poder conferido ante notario de New York, Armando Castro López, a los señores Manuel Enriquez Rionda y Pollado y Wiliam F. Corliss en el carácter de Vicepresidente y Secretario Ejecutivo respectivamente. Estos, a su vez, nombraron a Eduardo Diez de Ulzurrúm, Marquéz de San Miguel de Aguayo, como su apoderado en la región de Manatí que ya en enero de 1912, había logrado comprar un total de 2143 caballerías de tierras fértiles.
    Quedó una sola finca con el nombre antes mencionado (Manatí), se construyó de inmediato el Central y con él todas las dependencias necesarias para su infraestructura. Durante este primer decenio de existencia de la compañía en el territorio, su labor constructiva no solo estuvo dirigida a la manufactura de la fábrica o de pequeños establecimientos aislados, sino que también se dedicó a conformar un espacio en el cual se prestara todo tipo de servicios, para que los habitantes, trabajadores en casi todos los casos, no tuviesen necesidad de buscar nada fuera del batey y por consiguiente, de los límites del centro productivo.
    De esta manera, nacía, uno de los centrales más grandes y ricos del mundo y un batey como pocos en esos momentos que demostraba sin reparos, las posibilidades económicas de sus propietarios.
    La empresa constituía una fuente de trabajo enorme, empleaba a unos ocho o diez mil hombres en tiempo de zafra y aproximadamente a la mitad, en tiempo muerto. También contaba con la propiedad y control de más de 9 mil caballerías de tierra, unos cuatrocientos colonos o plantadores encargados del cultivo y entrega de la caña al ingenio, obteniendo un tanto por ciento, como compensación o pago.
    Todo cuanto existía era propiedad de la familia Rionda. Estos ejercían el control mediante la posesión de la mayoría de la acciones de la empresa. Salvador Rionda de la Torriente, Manuel F. Rionda y Bernardo Braga Rionda eran los dirigentes activos, pero el segundo, fue la cabeza de todo cuanto se realizó.
    El batey azucarero contaba con un amplio parque central, calles arboladas, jardines y ubicación jerarquizada de las viviendas a través de los ejes, la existencia de viviendas individuales y en tiras para los funcionarios de menor rango y barracones para los obreros, construidas de madera. Este es un material sensible al fuego, a la humedad, al tiempo, a los fenómenos naturales, es quizás el más noble de los materiales.
    Manatí es ejemplo de batey azucarero que realizó construcciones de mampostería en la neocolonia, un ejemplo de estas es la majestuosa Oficina del Reloj. Por lo que su nivel de preservación es mayor que aquellas casas de madera que inundaron el poblado por esa época

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