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Edificio de Carlos III y Marqués González, sede de la Caja del Retiro
de los Trabajadores Gastronómicos |
La Caja de Retiro y Asistencia Social de loa Trabajadores Gastronómicos fue creada por la Ley número 18 de 1950, luego de diez años de gestiones de los dirigentes de ese sector, con el objetivo de proporcionar un organismo de seguro social que proporcionara al obrero desprovisto un medio de vida decoroso una vez que concluyera su vida laboral.
Tenía la Caja su sede en el edificio No. 603 de la calle
Carlos III en La Habana. Recababa sus fondos mediante las aportaciones de patronos y obreros del giro gastronómico y con tributos forzosos establecidos por la ley sobre el consumo de bebidas alcohólicas, lo que llegó a provocar fuertes enfrentamientos con la Confederación Patronal de Cuba opuesta a pagar este impuesto. El dinero de la Caja debía emplearse, según sus estatutos fundacionales, en proporcionar jubilaciones a los trabajadores del sector gastronómico que por incapacidad física no pudieran ganar su subsistencia y a conceder pensiones a los familiares de los que fallecieran por accidente o enfermedad en el desempeño de sus funciones.
Por la Ley 18 de 1950 quedaba establecido que estaban obligados a contribuir con fondos a la Caja de Retiro Gastronómico todas las personas naturales que en el territorio nacional permanente, temporal o eventualmente, trabajasen o prestasen servicios, mediante sueldo, salario, comisión, ajuste, contrata o cualquier otro tipo de remuneración, en cualquier hotel, cafetería, restaurante, fonda, figón, café, café sin alcohol, bar, cantina, fuente de soda, taberna, hospedaje, posada, casa de huéspedes, cabaret, night club, casino, club de recreo, balneario, playa, centros de diversión en general y establecimientos similares que se dedicaran a labores propias del ramo gastronómico y su conexos, y los “dealers” o “croupiers” que trabajase en establecimientos legalmente autorizados para los juegos de azar.