Preserving cuba´s memory

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miércoles, 13 de julio de 2016

Joseph M. Elias

Joseph M. Elias
Joseph M. Elias fue un ejecutivo de la filial de la Pan American  Standard Brands en Cuba. En 1958 era uno de los norteamericanos que más años llevaba residiendo en Cuba, muy conocido en los círculos empresariales, corporativos y sociales.

Llegó a Cuba en 1925 para impulsar el negocio de la levadura Fleischmann que, tras más de veinte años de presencia en la Isla, ya dominaba más de la mitad del mercado cubano, pero seguía dependiendo de su casa matriz para mantenerse a flote. Dos años después, en 1927, sustituyó en la dirección de la filial en Cuba a su primer presidente, Agustín Estévez, que pasó al retiro. Bajo su administración se abrieron sucursales por todo el país y en 1928 se inauguró, en San Antonio de los Baños, la primera fábrica de levadura Fleischmann fuera de los Estados Unidos, además de un moderno edificio para las oficinas de la compañía en la avenida Carlos III, número 1109.

A Elias le cupo el honor de ser el primer ciudadano estadounidense en presidir la Asociación Nacional de Industriales de Cuba (ANIC). Electo en 1936, durante su presidencia organizó el Congreso Nacional Industrial que presidió desde el 8 al 19 de diciembre de ese año, el cual fue muy bien recibido por las clases vivas del país.

lunes, 27 de junio de 2016

La levadura Fleischmann en Cuba

Publicidad de la levadura Fleischmann en la revista Artes Blancas (1954)
La primera oficina en Cuba de la levadura Fleischmann fue establecida en 1898, durante la ocupación norteamericana, en el hotel Savoy, en el Vedado, de La Habana, por Mr. Robinson (quien negociaba en nombre de la Fleischmann YeastCompany de Estados Unidos, cuya firma fue fundada en el año 1878). Como su primer representante en la Isla fue nombrado Agustín Estévez.

En aquella época, para fermentar la masa en la fabricación de pan y galletas se usaba la llamada "levadura criolla", que no era más que la masa agria que se guardaba del día anterior. También, aunque a menor escala, se usaba la "levadura de cubo", hecha a base de lúpulo.

La levadura científicamente elaborada para dar uniformidad a la fermentación al estilo de las levaduras modernas era completamente desconocida en Cuba y, por consiguiente, su introducción, en presencia de una rutina tan arraigada en todas las panaderías durante muchos años, fue una labor muy difícil, de perseverancia y tesón. Lograr conseguir cambiar los sistemas de fermentación establecidos por el uso, en una industria donde la tradición jugaba un papel muy importante, fue un proceso lento y costoso para los promotores de la levadura Fleischmann en Cuba.