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| Publicidad de la United Railways of Havana donde ofrece sus excursiones (1911) |
La Habana fue siempre un lugar popular entre los turistas norteamericanos. Su ambiente español y cierto romanticismo, exacerbado tras la victoria de las armas norteamericanas en su "esplendida guerrita" con España empujaban a la Isla una corriente cada vez mayor de viajeros del norte. Sin embargo, más por carencia de hospedajes decente y de comunicaciones que por fatalismo geográfico, el resto del archipiélago cubano permaneció durante casi toda la República ajeno al fenómeno del turismo.
Una de las empresas que vio un filón de oro en el turismo fue la United Railways of Havana (los Ferrocarriles Unidos de La Habana) que controlaba parte de los caminos de hierro en la Isla. Esta compañía, ya desde las dos primeras décadas republicanas, ofertaba excursiones en tren para que los viajeros que arribaban a la capital pudieran conocer las bellezas del resto de la Isla. De La Habana estos podían trasladarse en primera o segunda clase a Matanzas, Cienfuegos o Batabanó, donde tras un breve descanso se tomaba un vapor hasta la Isla de Pinos.

