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| El central Toledo en 1920 |
El central Toledo, ubicado en el barrio de Los Quemados, en Marianao, en La Habana, era el más antiguo de los centrales conocidos en Cuba pues su fundación databa del siglo XVII. Era el 23er central del país por su capacidad de producción que ascendía a 450 000 @ de caña diarias, pero con un bajo rendimiento industrial. Empleaba a 4 200 trabajadores en zafra y poseía la 6ta refinería más grande de Cuba; además, controlaba 1 102 caballerías de tierra.
Existe constancia de la existencia en el lugar de un ingenio desde el el 2 de diciembre de 1675 con el nombre de San Andrés, fundado por Diego Franco de Castro, director del coro eclesiástico. En 1762, Juana de Sotolongo compró la finca y fundo en ella el ingenio Nuestra Señora del Carmen que 1783 aparecía bajo la propiedad de Gabriel González de Álamo, cuyos descendientes lo mantuvieron hasta el siglo XIX.
En 1850 el conde de Santovenia lo vendió a Marcelino del Allo y en 1858 pasó a la copropiedad de Francisco Durañona, José Pascual de Goicochea Belerdi y Antonio Tuero hasta 1865 en que se disolvió la sociedad y pasó a ser propiedad única del primero. Algunos autores señalan que fue el 23 de marzo de 1856 cuando el central pasó a la propiedad de Durañona, quien lo bautizó como Toledo, sitio de su nacimiento.



