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viernes, 27 de mayo de 2016

Central Rosario - Centrales de Cuba

El central Rosario en 1905
El central Rosario se fundó en 1851 por el español Pedro Morales Armenteros en Aguacate, La Habana; pasando luego, a finales de siglo, a ser controlado por Ramón Pelayo Torriente, millonario banquero español que había sido dueño del demolido central Averhoff y que ya en el siglo XX sería honrado con los títulos de Marqués de Valdecilla, y Grande de España.

En la década de 1910 el central pasó a ser propiedad de la firma norteamericana The Rosario Sugar Company que se en 1930 lo vendió a The Hershey Industrial School que a su vez lo vendió en 1946 a Azucarera Atlántica del Golfo SA junto a sus otros dos centrales el Hershey y el San Antonio. Finalmente, en 1958, fue adquirido por su último propietario en la República, el millonario cubano Julio Lobo Olavarría. 

Cuatrito 1112 (Central Rosario)

Baldwin 1878 (Cuatrito) en el patio del central
Conocida como Cuatrito, esta locomotora Baldwin dejó de funcionar en el año 2007, cuando ya era desde hacía varios años la más antigua de las que funcionaban en el país.

De trocha ancha (56 ½ pulgadas), Cuatrito fue construida en Filadelfia en 1878, Estados Unidos y tras salir de su fábrica llegó a La Habana, donde fue empleada para tirar carros de pasajeros entre Regla y Casablanca. Posteriormente fue trasladada al ingenio Averhoff y al desaparecer este en la primera década del siglo XX pasó al central Rosario (los dos en Aguacate, La Habana), donde se mantuvo por muchos años. 

Tras la nacionalización del Rosario se mantuvo en servicio tirando carros de caña desde el patio de carga hasta el basculador del central, que se renombró como Rubén Martínez Villena. Allí, por su valor patrimonial, se convirtió en un verdadero atractivo para los que visitaban el lugar y en un verdadero culto para los mecánicos y maquinistas del central, celosos guardianes de cualquier achaque que se le presentara.