Preserving cuba´s memory

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viernes, 17 de noviembre de 2017

Club Almendares - Clubes de Cuba

El alacrán símbolo del Club Almendares
El Club Almendares era uno de los cuatro equipos de béisbol profesional que formaban la Liga de Béisbol Profesional de Cuba. Era el segundo equipo más antiguo después del Habana y el que le seguía a éste en número de campeonatos ganados.

Se fundó por un grupo de jóvenes pertenecientes a las principales familias de la burguesía cubana de finales del siglo XIX. Carlos de Zaldo - quien junto con su hermano Teodoro, había sido jugador del equipo - y era hijo de uno de los más importantes banqueros de entonces, lo fundó al iniciarse en Cuba los juegos de tipo profesional el 29 de diciembre de 1878, tres años después que en Estados Unidos.

Juan Pedro Baró, importante hacendado y banquero, miembro de la poderosa familia Baró, había sido su presidente cuando en el equipo jugaban Carlos de Zaldo, Carlos Maciá y otros.

jueves, 9 de junio de 2016

Puente de la Concordia: un ícono en tres etapas distintas

1904
El Puente de la Concordia o General Lacret -aunque nadie le llame así- data de 1878 y fue inaugurado el 3 de noviembre de dicho año.

Su nombre buscaba ser una ofrenda a la paz recién lograda en el Zanjón por el Capitán General de la Isla de Cuba Arsenio Martínez Campos, y su construcción estuvo a cargo del arquitecto Pedro Celestino del Pandal.

viernes, 27 de mayo de 2016

Cuatrito 1112 (Central Rosario)

Baldwin 1878 (Cuatrito) en el patio del central
Conocida como Cuatrito, esta locomotora Baldwin dejó de funcionar en el año 2007, cuando ya era desde hacía varios años la más antigua de las que funcionaban en el país.

De trocha ancha (56 ½ pulgadas), Cuatrito fue construida en Filadelfia en 1878, Estados Unidos y tras salir de su fábrica llegó a La Habana, donde fue empleada para tirar carros de pasajeros entre Regla y Casablanca. Posteriormente fue trasladada al ingenio Averhoff y al desaparecer este en la primera década del siglo XX pasó al central Rosario (los dos en Aguacate, La Habana), donde se mantuvo por muchos años. 

Tras la nacionalización del Rosario se mantuvo en servicio tirando carros de caña desde el patio de carga hasta el basculador del central, que se renombró como Rubén Martínez Villena. Allí, por su valor patrimonial, se convirtió en un verdadero atractivo para los que visitaban el lugar y en un verdadero culto para los mecánicos y maquinistas del central, celosos guardianes de cualquier achaque que se le presentara.