El central Elena, ubicado en Canasí, Matanzas, era uno de los dos centrales más pequeños de Cuba - apenas 80 000 @ diarias de capacidad de molienda - y un rendimiento industrial entre los más bajos del país. Poseía 191 caballerías de tierras propias y sólo 550 trabajadores.
Estaba arrendado a la "Compañía Azucarera Central Elena" que era propiedad de los hermanos Gerardo, Carlos y Jorge Fundora Fernández quienes se desempeñaban, respectivamente, como presidente, vicepresidente y tesorero - administrador general. Gerardo era, además, administrador auxiliar del central Cuba, propiedad de la familia Tarafa (que era adminitrado por su padre Gerardo Fundora Cabrera) y administrador del central Santo Domingo propiedad también de los Tarafa.
El Elena era propiedad de la familia Solaún, integrada por cuatro hermanos: Dolores, María, María de los Ángeles y Críspulo Solaún Grande que, junto con su madre, María de los Ángeles Grande lo habían heredado en 1910 a la muerte de su padre Críspulo Solaún Arechaera.