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martes, 25 de abril de 2017

Central Bahía Honda - Centrales de Cuba

El central Gerardo (luego Bahía Honda) en 1913
El central Bahía Honda, que por muchos años se conoció también como central Gerardo, se encontraba situado en situado en Bahía Honda, Pinar del Río, era el número 111 del país por su capacidad de producción ascendente a 210 000 @ de caña diarias. Tenía un bajo rendimiento industrial, 342 caballerías de tierras propias y empleaba 2 600 trabajadores en zafra. Era uno de los 30 centrales del país que criaban razas selectas de ganado. También poseía una filial, la “Terminal Marítima de Bahía Honda” por la cual embarcaba su producción.

Se fundó en 1870 por el español Rafael Toca Aguiar, II Conde de San Ignacio, hijo de Rafael Toca Gómez, socio propietario del Diario de la Marina y del Ferrocarril de Marianao y propietario de cuatro ingenios de la zona – entre ellos el Gerardo, sobre el cual construyera el Bahía Honda – y sobrino nieto de Joaquín Gómez Hano, uno de los principales negreros de principios del siglo XIX, de donde provenía su fortuna.

El central pasó en 1883 a sus herederos hasta 1891 en que se traspasó a Vicente Cagigal Pezuela. Durante la Guerra de 1895 fue quemado por las fuerzas invasoras de Antonio Maceo, pero resurgió años después.

Interior del antiguo central Gerardo (Bahía Honda) en 1913
Según el Portafolio Azucarero, publicado en 1914, en esa época el Gerardo (luego Bahía Honda) controlaba 143 caballerías, aunque sólo destinaba 25 al cultivo de la caña de la variedad blanca; toda la caña se sembraba por la administración, sin utilizar colonos.

Durante la zafra de 1913 molió 1 290 000 @, teniendo que parar en numerosas ocasiones por falta de fuerza de trabajo y dejando de moler unas 200 000 @.

La maquinaria del ingenio en esos años se componía de tres molinos, sin desfibradora ni descargador mecánico. De los molinos dos habían sido fabricados por Fawcet & Preston y el otro era de manufactura francesa. Contaba con diez defecadoras de 700 galones, cuatro cachaceras de 700 galones, una clarificadora de 1 500 galones, un evaporador de triple efecto de 5 500 pies, dos tachos de punto de 125 y 75 de Pesant y Deely, cuatro cristalizadores de 150 sacos, siete centrífugas, cuatro calderas grandes y tres auxiliares: dos Heine y dos Mayer, con un total de 1 440 caballos.

En la zafra de 1913 logró producir 10 867 sacos de azúcar de 325 libras. En la molienda del año siguiente fabricó apenas 4 595 sacos del mismo peso.

De 1916 a 1918 perteneció a la “Compañía Azucarera Hispano Cubana Nueva Era” y, de 1919 a 1922, a “Peterson, Baker y Gil”.

Desde mediados de los años 30 su propietario y presidente había sido Octavio Verdeja Neyra, quien fuera representante a la Cámara durante el gobierno del general Gerardo Machado, quien durante ese tiempo lo arrendó a su hermano Santiago, representante desde 1916 y Presidente de la Cámara en 1919 y después del Senado; Secretario de Sanidad, ministro durante el primer gobierno de Fulgencio Batista y ministro de Defensa tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.

La familia Sánchez Sánchez lo compró el 20 de abril de 1953 a la “Compañía Azucarera Noroeste SA” y lo conservó hasta su nacionalización por el Estado cubano. Para operarlo constituyó previamente la razón social “Central Bahía Honda SA”.

Gozaba el ingenio de buena situación financiera – aunque sufrió una pequeña crisis en 1955 que superó después -, aunque su capital líquido no era muy alto. Sus activos totales ascendían a $2 967 000, sus ingresos por ventas a $1 433 903 y sus pequeñas utilidades a a apenas $72 946.

La Financiera Nacional de Cuba le concedió un préstamo de $280 000 en agosto de 1955 para que construyera un muelle público en Punta Gerardo.

El central Harlem (antiguo Bahía Honda) en la actualidad
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo gobierno de la Isla que lo renombró como central Harlem. En 1966 se aumentó la capacidad del central al sustituir dos molinos del tándem que se encontraban en malas condiciones e instalar tres molinos Fulton de 72” movidos por máquinas de vapor.

El central sobrevivió a la reestructuración de la industria azucarera conocida como Tarea Álvaro Reynoso y es de los pocos que aún muelen en el occidente de la Isla.

Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
  • Revista Cuba Azúcar. Marzo – abril de 1966.



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