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martes, 8 de noviembre de 2016

Central María Antonia - Centrales de Cuba

Central María Antonia en 1914
El central María Antonia, ubicado en Santo Domingo, Las Villas, era uno de los dos más pequeños de Cuba - el otro era el Elena - con una capacidad de producción diaria de apenas 80 000 @ y una refinería anexa que era también la más pequeña de las existentes en la Isla (1500 qq diarios). Tenía un bajo rendimiento industrial, empleaba 1 240 trabajadores en zafra y poseía 38 caballerías de tierras propias.

Se fundó en 1867 por José Gutiérrez con el nombre de Casualidad y en 1874 pasó a sus herederos; en 1883 a "Herederos de José Gutiérrez y Hermanos" y, finalmente, en 1908 a la familia Arche al ser comprado por Juan Arche quien se mantuvo al frente del mismo hasta 1916.

Sin embargo, algunas fuente atribuyen su propiedad a comienzos de la década de 1910 al vizcaíno José María Beguiristaín, propietario entonces de destilerías, del central San Isidro y exportador de azúcar. Por esta época estuvo administrado por "Urrutia, Egaña y Compañía", un agente comisionista de azúcar para la casa "Almagro y Compañía" de La Habana, importadora de carbón con muelles propios en Cárdenas, que administraba los centrales Guipúzcoa, Por Fuerza y Dulce Nombre, propiedad de Ricardo Urrutia, Román Egaña y Eusebio Mayol en sociedad con Pedro Huici y Eulalia e Inés Izurrieta.
Según el "Portafolio Azucarero" publicado en 1914, el central María Antonia poseía en ese entonces 75 caballerías de tierras propias de las cuales se cultivaba caña por parte de la administración en 51, 20 se destinaban a potreros y cuatro se encontraban en descanso. Contaba además el central con 96 caballerías más cultivadas por colonos independientes que les vendían sus cañas, para un total de 147 caballerías de caña de la variedad cristalina molida en la zafra de 1913.

Durante esta zafra el central María Antonia molió 55 000 @ por día y produjo 55 276 sacos de azúcar de 325 libras.

Contaba en esa época con un basculador lateral y una desmenuzadora, seguida de un juego de tres trapiches, cinco defecadoras de 5 000 galones; un evaporador de cuádruple efecto con 10 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 550 sacos de cabida; seis cristalizadores abiertos de 150 sacos cada uno; 16 centrífugas sistema Labourdette y una batería de calderas con 1 600 caballos de fuerza compuesta de ocho multitubulares en cuatro hornos. Contaba también con un laboratorio propio.

En 1918 aparecía el central María Antonia bajo la propiedad de "Alba y González" hasta 1920 en que pasó a la propiedad de "Herederos de Arche" y posteriormente a finales de los años 1930 a Rafael Arche quien lo arrendó a la entonces "Compañía Azucarera Esperanza SA".

Manuel García Herrera lo arrendó a "Hermanos Arche y Herederos" y en 1958 lo operaba bajo la razón de "Azucarera María Antonia SA".

No molió entre 1903 - 1905, de 1914 a 1915 y de 1925 a 1931. 

Fue el único central de la Isla que no fue nacionalizado tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, pues los propietarios que lo arrendaban eran varios y recibían sumas muy pequeñas debido a la pequeña capacidad de producción del central. Su nombre en cambio sí se varió a central 26 de Julio.

En medio la reestructuración de la industria azucarera cubana el antiguo central María Antonia detuvo sus máquinas definitivamente en el año 2002 y posteriormente fue demolido.



Bibliografía consultada:

- Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
- Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 - 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.

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