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viernes, 3 de junio de 2016

Diario de la Marina - Prensa de Cuba

Diario de la Marina, 1ro de enero de 1959, primera
página.
El día 12 de septiembre de 1813 emergió a la publicidad, en La Habana, un diario que habría de ser lejano antecesor del “Diario de la Marina”. Se titulaba “Noticioso”. Nacía a la sombra del decreto relativo a la libertad de imprenta de las Cortes de Cádiz, si bien limitada por las restricciones impuestas por la Junta de Censura de Someruelos. Su editor era Pedro Nolasco Palmer, quien puso al frente del periódico a su pariente Manuel Francisco Salinero, natural de La Habana.

Un año más tarde, en julio de 1814, apareció el periódico con el subtítulo de “(Diario Comercial)”, así, entre paréntesis; lo que indicaba que el comercio cobraba gran incremento, sobre todo bajo la empresa e iniciativa de los españoles.

En 1820, el “Noticioso” se incorporó a la corriente constitucionalista que agitaba las colonias. Acorde con su nueva directriz, el periódico aumentó su nombre de esta guisa: “Noticioso Constitucional”.

Pero aquella Constitución dejó de tener vigencia en las simpatías de peninsulares. Y el “Noticioso” abandonó, en 1821, el aditamento de “Constitucional”, sustituyéndolo por el de “Mercantil”.

En 1832, el “Noticioso Mercantil” se fusionó con otro diario capitalino denominado “El Lucero de La Habana”, que antes se había publicado en Matanzas, surgiendo de ello el diario “El Noticioso y Lucero de La Habana”. El primer número apareció el 16 de septiembre de 1832. Desde el año 1839, estuvo al frente del diario un joven gallego, don Isidoro Araujo de Lira, quien más tarde habría asimismo de dirigir el “Diario de la Marina”. El “Noticioso y Lucero” vivió prósperamente doce años y suprimió el aditamento de “de La Habana”.


Nicolás Rivero Muñiz
El impresor José Severino Boloña, dueño de la imprenta de “El Comercio”, donde se imprimía “El Noticioso”, había conseguido que la Regencia Provisional del Reino le autorizara, desde el 13 de diciembre de 1840, a “redactar y publicar en esta plaza un periódico titulado “Diario de la Marina”, donde se inserten todos los asuntos de oficio de aquel ramo, los de comercio, navegación y economía, bajo la inmediata protección e inspección del Comandante General de Apostadero”, quien le había ayudado a conseguir ese privilegio.

Los editores del “Noticioso” se dieron cuenta de que la única manera de tener acceso a esa fuente, o de obtener tal prerrogativa publicitaria, era llegando a un acuerdo con Boloña. Este acepto 500 pesos de los señores Isidoro Araujo de Lira y sus asociados, cediéndoles por ello el derecho y licencia para publicar el “Diario de la Marina”.

Terminados los preparativos para la publicación del “Diario de la Marina”, apareció el primer número el día 9 de abril de 1844. Su primer director era don Isidoro Araujo de Lira, cargo que no habría de abandonar hasta su muerte, acaecida en un duelo.

Tiempo después fue director del “Diario” don Dionisio Alcalá Galiano, al que siguió en el cargo el señor Luciano Pérez de Acevedo, quien dirigió al “Diario” en los días que siguieron al Pacto del Zanjón, abogando por un entendimiento entre peninsulares y nativos.

Don Nicolás Rivero y Muñiz se hizo cargo de la Dirección en el año 1884, conduciendo al periódico a su grado mayor de prosperidad y haciendo célebre su sección “Actualidades”, en la que comentaba agudamente la actualidad pública.

Pepín Rivero
Terminada la Guerra Hispano – Cubano - Americana, el “Diario” mantuvo su tradición conservadora, contraria a las rebeliones armadas y a las conmociones sociales, a la par que propicia al orden legal constituido.

El 3 de junio de 1919 dejó de existir el venerable don Nicolás Rivero y Muñiz y continuó su obra, al frente de la Dirección, su hijo José Ignacio Rivero, “Pepín”, uno de los más brillantes periodistas de lengua castellana, quien en sus famosísimas “Impresiones” hizo gala continua de su ingenio, documentación, ironía, espíritu combativo y agilidad polémica.

Al fallecimiento del doctor José Ignacio Rivero y Alonso el 9 de abril de 1944, ocupaba la dirigencia del “Diario de la Marina” el Comité de Gobierno, formado por el doctor Rafael María Angulo, secretario, Elíseo Guzmán y Álvarez, administrador; y Eugenio de Sosa y Chabau.

En la Junta General de Accionistas celebrada el 8 de febrero de 1945, sustituyó a este Comité de Gobierno un Comité Ejecutivo formado por la señora Silvia Hernández, viuda de Rivero, presidenta; Jorge Barroso, vicepresidente; Ramiro Guerra, director; Elíseo Guzmán, administrador; Francisco Ichaso, miembro exoficio con el carácter de secretario; Pedro Hernández Lovio, secretario.

En la propia Junta General de Accionistas se creó la Junta Consultiva del “Diario de la Marina", compuesta por: Su Eminencia Cardenal Arteaga, Rafael Palacios, Cosme de la Torriente, Segundo Casteleiro, José Manuel Cortina, Benito Bello, Juan Gelats, Agustín Batista, Elicio Argüelles, Vicente Fernández Riaño, Humberto Solís, Pepín Fernández Rodríguez, José María Chacón y Calvo, Julio Blanco Herrera, Rafael Montalvo, José Manuel Casanova, Jesús María Bouza, Ramiro Guerra y doctor Jorge Barroso.

En 1945 fué designado director del “Diario de la Marina" Ramiro Guerra y subdirector José I. Rivero y Hernández; administrador, Elíseo Guzmán; y subadministrador, Oscar Rivero y Hernández.

Edificio del Diario de la Marina en Prado 553 (año 1944)
En el año 1947 renunció dicho cargo el doctor Guerra y quedó encargado de la dirección José Ignacio Rivero y Hernández, hasta el año 1948 en que fue designado director titular.

En 1948 se sustituyó el Comité Ejecutivo por una Junta de Gobierno integrada por la presidenta, señora Silvia Hernández viuda de Rivero; el vicepresidente, doctor Jorge Barroso y Pinar; y el secretario, doctor Pedro Hernández Lovio; de cual formaban parte también el director José Ignacio Rivero y Hernández y el administrador Oscar Rivero y Hernández; jefe de Redacción, ingeniero Gastón Baquero y Díaz; jefe de Información y el señor Manuel Luis del Riego; auxiliar de la Jefatura de Redacción.

Durante los años 50 los activos de la empresa oscilaban alrededor de los tres millones de pesos y percibía utilidades netas de 250 000 pesos anuales, por lo que se podía considerar como extremadamente rentable para sus accionistas. En esa década construyeron un nuevo edificio en su sede de Prado 553 a un costo de un millón y medio de pesos (que en la actualidad sirve de sede el Tribunal Provincial Popular de La Habana).

Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 el Diario de la Marina sería etiquetado como "representante de
la reacción"
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, el Diario de la Marina se convirtió en uno de los principales críticos de los nuevos tiempos que corrían. Los Rivero abandonaron el país en mayo de 1960 y los trabajadores del Diario entregaron los talleres al gobierno de la Isla que decidió dejar de publicarlo. La era del "Decano de la prensa de Cuba" había llegado a su fin.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Guanche, se agradece mucho más un elogio cuando se sabe de quién viene.

      Un abrazo para ti.

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