El hotel Colina, ubicado en L y
27, Vedado, casi frente a la
Universidad de La Habana, fue construido en 1954 a
un costo de 400 000 pesos.
De apenas ochenta habitaciones se
trataba de un pequeño hotel que no podía emular con algunos ilustres vecinos,
como el Habana Hilton, edificado pocos años después a menos de una manzana de
distancia. Sin embargo, estaba muy bien equipado con todos los adelantos de la
época y cobraba tarifas muy económicas por lo que siempre resultó una opción
muy atractiva para el turismo de gama media.
Propiedad de José López Vilaboy,
amigo e intermediario del presidente Fulgencio Batista, era operado por el
primero a través de la Corporación Hotelera del Caribe mediante la cual
gestionaba también el Aéreo – Hotel, en el aeropuerto de Rancho Boyeros; su
paquete de acciones del hotel Jagua en Cienfuegos; y el Plan de Casas en la
Playa Marbella.