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| Amargura 53 sede del antiguo Banco Territorial de Cuba |
El Banco Territorial de Cuba era el único banco de crédito territorial. Sus oficinas centrales se encontraban en Amargura 53, en La Habana.
Tenía un capital ascendente a $1 500 000 y era uno de los cuatro banco pertenecientes a Julián de Zulueta, su presidente.
Durante el siglo XIX habían existido otras dos experiencias dedicadas a igual especialidad crediticia pero de poca significación: "Crédito Territorial Cubano", fundado en 1857, que no alcanzara gran desarrollo, "Banco Hipotecario de la Isla de Cuba", fundado en 1881, que nunca llegó a operar.
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| Acción del Banco Territorial de Cuba (1911) |
Se fundó el 28 de febrero de 1911 por "Crédito Hipotecario Cubano SA" a quien el 19 de septiembre de 1910 por el Decreto Presidencial No. 864 se le había autorizado a constituirlo al amparo de la Ley de 20 de julio de 1910 acompañado de una concesión exclusiva por 60 años para emitir obligaciones, células o bonos hipotecarios sobre la base de préstamos de inmuebles situados en la República y con una garantía de hipoteca amortizable a corto y largo plazo. Tenía un interventor oficial que velaba por estas últimas.
La concesión le fue otorgada a José Marimón Juliach, presidente del "Banco Español de la Isla de Cuba", en representación de "Sociedad de Crédito Hipotecario Cubano" que pagara $3 768 750, aunque algunas fuentes afirman que había sido constituido por Frank Steinhart.
Se regía por los estatutos aprobados el 28 de febrero de 1911 y el Reglamento Orgánico de 29 de marzo de 1911. además, la Ley del 29 de octubre de 1914 fijó en un 8 % el tipo de interés a los préstamos que hiciera y el Decreto Presidencial No. 3422 de 3 de octubre de 1944 aumentó su capital social de $3 000 000 a $9 000 000.
Quebró durante el crack bancario de los años 20 en cuya ocasión el presidente de la República, Mario García Menocal designó presidente a su mayordomo, Alberto de Armas Martín. El Dr. Rogelio Díaz Pardo lo compró el 27 de febrero de 1923, asumió su presidencia y en su vicepresidencia figuraba su cuñado Nicolás Castaño Montalván.
Pocos años después había pasado a su presidencia Antonio San Miguel Segala junto a Ernesto Sampera Carnago como vicepresidente y sus consejeros eran Manuel Suárez Cordovés , Francisco Bartés Marsal, Fermín Goicochea y Henri Schueg. Desde 1937 estuvo intervenido durante varios años y en los 40 tuvo una crisis debido a las leyes de moratoria. Felipe Pazos abogó por su expropiación o cancelación poco antes de la fundación del Banco Nacional de Cuba.
Tras varios años de intervención estatal y siendo su interventor el Dr. Calixto García Véliz había pasado el 4 de enero 1944 al control de Marcelino García Beltrán, entonces propietario del Banco Continental Cubano. La nueva dirección aumentó el capital social de $5 000 000 a $9 000 000 y emprendió una política para sacarlo de la inactividad en que se encontraba desde el crack bancario.
Nunca logró un volumen importante de operaciones y ni siquiera tenía peso dentro de las negociaciones hipotecarias ni tampoco en el crédito agrícola, pues principalmente gravaba las urbanas; amén que sus operaciones eran muy restringidas y la mayor parte de las hipotecas se encontraban en poder de individuos. El crédito hipotecario había sufrido un gran quebranto debido a las moratorias hipotecarias y sus prórrogas.
El Banco Continental invirtió en él $1 839 388 de los que el 56 % se había perdido. Su cartera ascendía a $1 116 000 y no producía dividendos. Sus activos tenían $377 000 en acciones del Banco Continental que le concedió un préstamo por 888 000 en los años 1950.
Bibliografía consultada:
Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.


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