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jueves, 1 de septiembre de 2016

Central Amazonas - Centrales de Cuba

Un antiguo sobre postal del desaparecido central Amazonas
El central Amazonas era uno de los quince más pequeños de los que existían en Cuba (el 153 por su capacidad de molienda de 150 000 @ diarias), un rendimiento industrial mediano, 1 500 trabajadores en zafra y 218 caballerías de tierra propia en Sancti Spíritus, Las Villas.

A lo largo de su existencia este central fue conocido por varios nombres Mapos (hasta 1891), San Antonio Mapos (1895), Mapos (entre 1910 - 1920), Santa Ana de los Mapos (1921 - 1925), Amazonas (hasta 1960) y finalmente Irán Rojas Acosta.

Era operado a través de la Compañía Azucarera Amazonas, propiedad principal de Antonio Miyares López, su presidente, quien también controlaba los centrales Najasa y San Pablo. 

No está clara la fecha de su fundación que las fuentes sitúan el siglo XIX y erróneamente algunas en 1910. Desde el siglo XIX hasta el siglo XX perteneció a la familia del Valle Iznaga, desde que 1860 perteneciera a Modesto del Valle, teniente coronel del ejército español nacido en la villa de Sancti Spíritus, Gobernador Político y Militar de Trinidad y alcalde de Sancti Spíritus en 1834, 1837, 1841, 1844 y 1850 y diputado a Cortes; quien era, además, propietario del central San Fernando en la jurisdicción de Sancti Spíritus y del Natividad que conservaría su familia.

A mediados de la década de 1870 el central pasó Natividad Iznaga de Acosta y en 1889 era copropiedad de José María del Valle Iznaga y de M. Castiñeira y Compañía. Durante la Guerra de Independencia de Cuba, el 16 de noviembre de 1895, José María del Valle se entrevistó con el General en Jefe del Ejército Libertador Cubano, Máximo Gómez y le solicitó permiso para que el Amazonas moliera, lo que provocó un gran disgusto en el general dominicano quien fiel a su política de no permitir zafra no accedió.

De 1900 a 1920 permaneció bajo el control de la compañía norteamericana Mapos Central Sugar Company, administrado por Geo P. anderson, perteneciente a las entonces pequeñas refinerías de Claus Spreckels de California, que se convertiría en los años 50 en la mayor industria remolachera de los Estados Unidos. Tras el crack de 1921 pasó a ser propiedad de la Compañía Azucarera del Valle de Lersundi, administrado por Ricardo del Valle.

En la década del 30 volvió a cambiar de manos y junto al central Caracas cayó bajo el control  de The First National Bank of Boston y luego en 1934 pasó a la propiedad de Ramón Prado, luego a FSA Chateauvieux y, antes de finalizar el decenio a Amado Andrés Satorre.

Jacobo Lobo lo compró en 1945 a la Compañía Agrícola Sancti Spíritus SA y, más tarde, ante la posible quiebra del central, se suicidó. Al final su hermano Julio, uno de los hombres más ricos de Cuba, lo rescataría para sus sobrinos.

La última operadora del central tenía fuertes deudas con el Banco Agrícola e Industrial y era además cliente del Banco de la Construcción, el Banco de los Colonos y Banco Gelats. 

Fue uno de los primeros centrales cubanos nacionalizados por el Estado cubano tras el triunfo de la Revolución de 1959, pues resultó confiscado por la Resolución No. 2841 del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados el 23 de febrero de 1960. 

Tras su nacionalización fue rebautizado como central Irán Rojas Acosta.

Fuente:

Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

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