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lunes, 20 de febrero de 2017

Banco Hispano Cubano - Bancos de Cuba

El antiguo Banco Hispano Cubano en Aguiar 305, hoy convertido en edificio de vivienda
El Banco Hispano Cubano era un banco comercial, nacional, sin sucursales y oficina central en Aguiar No. 305, en La Habana. El 21er banco del país por el monto de sus depósitos, ascendentes a $8 000 000.

Tenía un capital ascendente a $600 000, propiedad conjunta de José López Vilaboy y Martha Fernández Miranda, esposa de Fulgencio Batista, quienes controlaban a partes iguales el 80 % de las acciones a través de los testaferros Lorenzo Rosado, su presidente y Manuel Pérez Benitoa. Eusebio Delfín era su vicepresidente y en su Consejo de Dirección figuraba Marino López Blanco, Ministro de Hacienda de Batista.
Se fundó el 6 de agosto de 1952 por cuatro italianos, presidido por Guido Pereda y, tras fallecer éste, el 16 de enero de 1953 antes de inaugurarlo, pasó al control secreto de López Vilaboy y Manuel Pérez Benitoa, sirviendo de intermediario el Banco Garrigó. Comenzó sus operaciones bajo los nuevos propietarios el 6 de diciembre de 1954.

Estaba al servicio de 23 afiliadas representadas por Vilaboy - de las que algunas pertenecían en secreto a Fulgencio Batista - que usufructuaban las 2/3 partes de los préstamos. Se decía que el banco pensaba utilizarse para vincular los capitales españoles y cubanos con el objetivo de comprar acciones mayoritarias de la Compañía Cubana de Teléfonos, un proyecto dirigido por Vilaboy y Marino López Blanco.

Fue el segundo banco donde José López Vilaboy confrontara dificultades, pues en 1950 había tenido que vender y renunciar a la dirección del Banco de Fomento Comercial. El Banco Nacional de Cuba lo intervino desde el 10 de septiembre de 1957 y en julio de 1958 lo apremió a venderlo debido a que no había cumplido el compromiso de saldar deudas pendientes por $5 000 000. A finales de año, Vilaboy gestionó su venta con Julio Lobo, quien estaba enfrascado entonces en la compra del Banco de Fomento Comercial. Para ese entonces el banco estaba prácticamente desintegrado.

Había aumentado rápidamente sus depósitos debido a los provenientes de las Cajas de Retiro y de los organismo que representaban el 68 % del total. Se mantenía sobreextendido por los lentos cobros de los préstamos a las afiliadas que concentraban la cartera.

Bibliografía consultada:

Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

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