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miércoles, 15 de febrero de 2017

Banco Financiero - Bancos de Cuba

El Banco Financiero era un banco comercial, nacional, el 16to por sus depósitos ascendentes a 12 057 000, con oficinas centrales en O´Reilly y San Ignacio, en La Habana, 13 sucursales, una unidad móvil y 86 empleados.

Tenía un capital ascendente a $857 000 y era propiedad principal de Julio Lobo, su presidente, quien controlaba el 52 % de las acciones. El resto de los accionistas habían sido socios de Lobo en firmas azucareras; entre éstos se encontraban, Fernando de la Riva (vocal), Manuel Arca Campos (vicetesorero), Jorge Fowler Suárez del Villar (vocal), Francisco Escobar Quesada (vocal), Gregorio Escagedo, Simeón Ferro, Ignacio Carvajal y Manuel Aspuru. Eladio Ramírez León era el vicepresidente y secretario y Enrique Llaca Escoto, tesorero, y ambos, como muchos de sus ejecutivos, también lo eran de otras empresas de Lobo.


El banco se fundó por Julio Lobo el 9 de diciembre de 1952 enfrentando diversos obstáculos impuestos por la dirección del Banco Nacional de Cuba que impedían una política amplia con el financiamiento. No pudo crecer más rápido pues Lobo se negó en marzo de 1953 a presentar los estados financieros de su "Galbán Lobo Trading Company", impidiendo así convertirla en un cliente básico.

Durante 1954 se produjo una grave crisis interna renunciando como administradores Francisco Acosta Rendueles que pasó entonces a dirigir el Banco para el Comercio Exterior, y Germán López Sánchez, endosó sus acciones, mientras José M. Martínez Zaldo, administrador del periódico El Mundol, pasó a ocupar la vicepresidencia hasta el 1ro de enero de 1958 en que renunció.

Se incorporaron entonces un grupo de nuevos accionistas en un intento de Julio Lobo de ampliar el crédito a otros giros no azucareros. Entre estos figuraban Amadeo Barletta, José Lorido, José Gasch y Luis del Valle Raez, todos accionistas del desaparecido Banco Atlántico.

El crédito a la industria azucarera concentraba el 45 % del total, pero había disminuido desde su fundación en que había sido del 77 %. Los centrales afiliados por sí solos sumaban 21 y entre los propietarios no afiliados gozaba de un crédito alto la familia Blanco Rosell.

Sus depósitos de Cajas de Retiro y organismo estatales llegaban al 49 %. Tenía alto grado de liquidez, política crediticia sana y buenas utilidades que ascendían a cerca de $200 000, parte de los cuales se destinaron a incrementar el capital. El 30 de abril de 1959 le integraron el Banco de Fomento comercial.

Bibliografía consultada:

Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

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