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miércoles, 5 de octubre de 2016

Ingenio San Martín

Ingenio San Martín (1878)
El ingenio San Martín se hallaba situado a 8 kilómetros al norte de Colón y a unos 4 kilómetros casi al sur de Guamutas. De sus instalaciones sólo quedaba en pie en los años 1960 la torre campanario del barracón.

En 1848, los propietarios de las tierras del futuro ingenio San Martín declaraban que éstas constituían un sitio, y como tal fueron tasadas en esa fecha en 156 572 pesos, cantidad considerada por la hacienda pública como "bastante elevada para un sitio". Los dueños de las mismas, unos años después, aseguran que los primeros rompimientos para la siembra de caña en sus tierras se hicieron en 1850. Cantero, en su libro “Los Ingenios” asegura que el San Martín comenzó a fomentarse en el año 1851. Ese autor da como fundador a Antonio Solar, pero otras fuentes opinan que el que fomentó el ingenio fue Martín Pedroso y Echeverría y que le dio su propio nombre. Martín Pedroso también fue propietario del ingenio Echeverría, distante unos pocos km del San Martín.

Disponía el ingenio de 55 caballerías de tierra sembradas de caña y 222 de monte. Realizó su primera zafra en el año 1854 y por ese entonces utilizaba tecnología de vapor y podía producir 15 000 cajas de azúcar al año, con una dotación de 452 negros y 125 chinos.


El enorme barracón del ingenio San Martín con su torre (18778)
Ya en 1851 había llegado el ferrocarril a Colón, y en 1854 llega a San José de los Ramos y a Guerrero. La aldea de Guamutas va progresando lentamente, y de apenas 30 habitantes que tenía en 1846, llega a 249 en 1860. Las casas no habían crecido en la misma proporción, pues solamente tenía 23 en esta fecha. La iglesia, que era de construcción sólida, se mantenía bien conservada y Pezuela la dos cribe en esa época como “grande, de mampostería y tejas y de bastante  correcta construcción”. Solamente el partido de Guamutas tenía por entonces 24 ingenios de vapor.

Según La Sagra, en este año de 1860 el ingenio San Martín, alcanza la más alta producción de caña de la Isla, con un total de 324 005 arrobas y un rendimiento de 5 400 arrobas por caballería. En esta fecha el ingenio pasa a manos de la compañía La Gran Azucarera y ésta dice haber invertido en él $1 800 000.
El plano más antiguo que se conserva donde aparece dibujado el ingenio San Martín, es uno de Pichardo, confeccionado con datos tomados entre los años 1850 y 1860. En él también aparecen los ingenios Echeverría y Nuevo Echeverría, todos propiedad entonces de la viuda de Pedroso.

El clímax de la producción azucarera de la región oriental de la provincia de Matanzas, que se transportaba casi en su totalidad por ferrocarril a través del embarcadero de Júcaro se produce en 1862, cuando arribaron a Cárdenas 450 000 cajas y 90 000 bocoyes de azúcar procedentes de las tierras matanceras.

Un hecho acontecido en este 1862 demuestra la importancia que tenía el ingenio San Martín, orgullo de la jurisdicción de Cárdenas: En ocasión de las fiestas que por la develación de la estatua de Cristóbal Colón en la Plaza Isabel II se celebraron en Cárdenas a fines de diciembre de 1862, el ingenio San Martin fue escogido entre todos los de la zona para ser visitado por los personajes principales que habían sido invitados a los festejos. A esta excursión “al ingenio más rico de la jurisdicción” concurrió la poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda y su esposo, el Teniente Gobernador de Matanzas Domingo Verdugo, así como el médico y poeta don Ramón Zambrana. Carlos Hellberg, en su Historia de Cárdenas, deja las siguientes notas de esa visita, efectuada el 27 de diciembre de 1862:

Casa de calderas del ingenio San Martín (1857)
“El día 27 fueron invitadas las autoridades a las 12 del día para una excursión al Ingenio San Martín en Guamutas. Tomaron un tren del ferrocarril de Cárdenas y Júcaro y en dos horas llegaron al batey de la finca, distante 10 leguas de Cárdenas, donde sólo faltaba una estatua, pues estaba engalanado con arcos, banderas, flores y también música. El administrador de la finca, Don Manuel Ibarra y su familia hicieron los honores de la casa. Llegados aquí los viajeros se dispersaron por la finca en bandadas para visitar sus dependencias. Después se bailó a los acordes de la banda de música del Batallón de Nápoles, que estaba situada en una enramada en el batey. A las 7 de la tarde se sirvió una mesa de 200 cubiertos, y en ella una comida abundante y exquisita y además la familia Ibarra y los empleados del ingenio hicieron agradable y deliciosos los momentos que estuvieron en la finca.”

Entre los brindis, el poeta Zambrana improvisó versos a la Avellaneda.

El ingenio San Martín perteneció a la compañía “La Gran Azucarera” por lo menos hasta el año 1867, siendo su administrador en esta época Manuel Ibarra Dudagoitia. La compañía desde años anteriores pasaba por dificultades económicas. En el balance efectuado por la empresa en octubre de 1866, se dice que el ingenio tenía 167 caballerías (el resto de las caballerías originales parecen haber pasado al ingenio Echeverría). De estas 167 caballerías, 85 estaban sembradas de caña, 72 de monte, 6 eran para potrero y 4 eran de sitio. La dotación en este año se decía que era de 362 negros, 70 asiáticos y 590 bueyes. La Gran Azucarera tenía acciones por entonces en los Ferrocarriles de Trinidad, Cárdenas, Júcaro, Marianao y el Ferrocarril del Oeste.

Del estudio del Cuadro de Refacción del Ingenio San Martín de los años 1863 a 1866 se observa un aumento en el empleo de asiáticos hacia 1866, de casi el doble de 1863. Al final del período, la alimentación de la dotación también mejora, y para 1866, el consumo de tasajo se duplica ($5 940.63 al año), aumentando extraordinariamente el de arroz y el de maíz. El aumento es también notable en los gastos de esquifaciones hacia 1866. Los gastos de enfermería apenas aumentan en estos tres años.

El cuadro de producción del San Martín ofrece la cantidad de cajas de azúcar y bocoyes de moscabado y miel desde el año 1858 hasta el de 1866. La producción por año no ofrece grandes variaciones y sólo se nota un pequeño aumento en 1860, otro de 1862 á 1863 y otro más en 1866. La producción mayor de cajas de azúcar en estos años fue de 13 837, en 1860. 

Ruinas de la torre del barracón (foto de los años 1960)
A partir de 1866 apenas se encuentran datos de la actividad en el ingenio San Martín. En 1868 parece que fue construida o reformada la torre del barracón, por aparecer en esta la misma fecha. En el Directorio Hispano – Americano, publicado en 1878 se afirma que La Gran Azucarera se encuentra en quiebra, pero aún aparece como propietaria del ingenio San Martín. De esa fecha son, también, las fotografías originales que aún se conservan del ingenio.

Las fábricas del ingenio San Martín se encontraban ubicadas dentro de un cuadrado de unas 550 varas cubanas de lado (466.40 m). Estaban situadas rodeando un gran espacio central, que era el batey, de forma aproximadamente rectangular. El ingenio San Martín se encontraba orientado perfectamente de norte a sur, marcando su eje principal el ferrocarril. Las casas de ingenio y de calderas, que formaban un solo edificio, se orientaban al noroeste. También al noroeste se encontraban situadas las casas de bagazo, cercanas a la casa de ingenio. Al suroeste se hallaba el tejar. Es de notar que todos los establecimientos molestos, por el ruido, el humo, el olor, etc, están orientados al oeste. En las ciudades se ordenaba que los establecimientos insalubres se construyeran a sotavento, y a sotavento están orientados los edificios insalubres del San Martín, con excepción del taller de carpintería, que está situado al nordeste. La casa vivienda del dueño del ingenio, la del administrador, así como la casa de criollos y la enfermería, están situadas al sur de la gran área central despoblada del batey, pero todas reciben abiertamente las brisas a través de sus patios. El barracón, o vivienda de los negros esclavos, estaba situado al oeste. Evidentemente, era considerado como una edificación insalubre más. Por otra parte, la situación del barracón cerca de la casa del ingenio y de calderas, es lógica, si  se piensa que es ahí donde iban a trabajar gran parte de los esclavos. Al sur del barracón estaba la casa del mayoral.

Al batey del ingenio se llegaba principalmente por ferrocarril, el de Júcaro a Banagüises, que lo unía con la bahía de Cárdenas y que pasaba a medio kilómetro del ingenio por el sur. Del batey partía un ramal del ferrocarril hacia el este que lo comunicaba con el ingenio Echeverría, distante aproximadamente dos kilómetros del San Martín y que pertenecía al mismo dueño.

La crisis provocada por el descenso de los precios del azúcar provocó la ruina de un número importante de ingenios de la zona de Colón. De esa forma el ingenio San Martín desapareció definitivamente del mapa azucarero cubano al comenzar la década de 1890, junto a otras emblemáticas fábricas de azúcar del siglo XIX como los ingenios Flor de Cuba, Ponina, Santa Teresa de Agüica o Vizcaya.

Bibliografía consultada:

- Cantero, Justo G. Los Ingenios: Colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la Isla de Cuba. Habana. 1857.
- González Jiménez, José Miguel. El ingenio San Martín. Separata de la Revista de la Biblioteca Nacional. Año 58. No 1. 1967.
- Marrero Cruz, Eduardo. La llanura de Colón, emporio azucarero del mundo en el siglo XIX. Boletín del Archivo Nacional de la República de Cuba. No 15. 2007.


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