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viernes, 26 de agosto de 2016

Stephen Bruner Cole: Un científico norteamericano al servicio de Cuba

Por el Profesor Eduardo Milian.

Este 27 de agosto del 2016, se cumple el 63 aniversario del fallecimiento del científico norteamericano Atephen Bruner Cole, ciudadano de Estados Unidos nacido en Carolina del Norte el 18 de agosto de 1891 en Raleigh, capital de ese estado de Estados Unidos. Hijo de Thomas K. Bruner y Belle Boyden Bruner, su padre fue durante más de 25 años Secretario del Concilio de Agricultura de su pueblo natal, y uno de los organizadores del Colegio de Agricultura e Ingeniería que luego formó parte de la Universidad del Estado, lo cual le permitió relacionarse con destacadas personalidades de esta rama y desarrollar desde muy temprana edad su vocación por las ciencias naturales, a las que dedicó toda su vida. A los once años de edad ya conocía a la perfección la identidad y denominación científica de todas las aves del Estado, con las que formó una colección que luego donaría a la Universidad. Esta afición se reflejó a la vez en su dominio de la avifauna cubana, de la cual también formó una colección que donó a la Universidad de la Habana. En 1912 se graduó con un B.S. en Agricultura, especializado en Fitopatología y Zoología, en la Universidad de Agricultura e Ingeniería de su Estado natal.

Destacado científico:

Naturalista, que por su excelsa labor en Cuba ocupa un lugar relevante al lado de los más destacados científicos cubanos que dedicaron su vida al estudio de la fauna cubana. Bruner desarrolló una importante labor científica y literaria. 

Trabajó como Comisionado del Bureau of Plant Industry con Zeno P. Metcalf, hasta 1915, y colaboró más tarde con él en trabajos sobre la fauna cubana. En ese año viajó a Cuba y comenzó a trabajar como patólogo ayudante en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas. En 1919 fue nombrado Jefe del Dpto. de Fitopatología y Entomología, desempeñando el cargo hasta su muerte. Desde los primeros momentos tuvo una orientación definida hacia la entomología, destacándose también en la patología vegetal y la micología, conocimientos que utilizó en sus estudios acerca de los problemas agrícolas. 

En esa Institución ordenó la colección de insectos de la Estación Agronómica de esta ciudad y estableció relaciones con diferentes instituciones científicas. Participó activamente en la confección de las Leyes Cuarentenarias, cuyo objetivo era evitar la entrada al país de plagas que pudiesen causar grandes daños a la economía nacional.

Demostró un gran amor por las ciencias naturales y su trabajo se caracterizó por la exactitud, la precisión y la minuciosa observación en el proceso de sus investigaciones. Se trasladó a Puerto Rico para realizar estudios acerca de la enfermedad conocida como “royas amarillas” de la caña, en enero de 1920. A su regreso colaboró en el establecimiento de la avispita parasítica de la “mosca prieta”, que quizás haya sido el control biológico mejor establecido y que mayores resultados alcanzó en nuestro país, proyecto en el cual fue Bruner uno de los que tuvo mayor responsabilidad.

Durante el año 1934 se le invitó a formar parte del claustro de profesores de la Escuela Forestal, cargo que rehusó producto del cúmulo de trabajo que debía cumplimentar. Vivía modestamente en la ciudad de La Habana y el salario más alto devengado por él fue de 200 pesos.

En premio a su labor científica desarrollada en Cuba la Universidad de Carolina del Norte le otorgó el título de Doctor Honoris Causa como premio a su labor científica. El ingeniero Julián Acuña solicitó igual reconocimiento a Bruner por la Universidad de La Habana, iniciativa que no fue atendida. En 1944 el gobierno cubano le hizo entrega del Diploma de Honor y del Diploma y Grado Oficial de la Orden del Mérito Agrícola e Industrial; también recibió el honor de ser nombrado miembro de la Orden Nacional del Mérito “Carlos Manuel de Céspedes”, con el Grado de Caballero.

La muerte lo sorprendió en los Estados Unidos a donde había ido a atenderse una grave enfermedad. Falleció en Loma Linda, Los Ángeles, California, Estados Unidos, el 27 de agosto de 1953. Hombres como Stephen Bruner Cole, son verdaderos ejemplos de las relaciones de amistad y solidaridad entre los pueblos cubanos y norteamericanos en todas las épocas. 

Gloria a su memoria.

Bibliografía:

* Bruner, Stephen Cole, L. C. Scaramuza y A. R. Otero. “Catálogo de los insectos que atacan a las plantas económicas de Cuba” En: Boletín. 63. Estación Experimental Agronómica, La Habana, septiembre de 1945, pp.1-246. 
* Bruner, Stephen Cole y F. Valdés Barry. “La bibijagua: consideraciones sobre su aspecto económico”. Circular 87. Estación Experimental Agronómica, La Habana, octubre de 1946, pp. 2-15. 
* Ciudad de La Habana. La provincia y sus Municipios.
* Colectivo de Autores. 80 Años de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas. Editorial Científico-Técnica, La Habana, 1984, pp. 1-5. 
* Enciclopedia Cubana. EcuRed
* Zayas, Fernando de.”Stephen Cole Bruner” En: Revista Agrotecnia. Año 8. La Habana, septiembre-diciembre de 1953, pp. 27-34 (MVG).

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