Preserving cuba´s memory

lunes, 11 de julio de 2016

El Rosario: Pequeña historia de una marginada barriada habanera

Por. Prof. Eduardo Milian

“Salvar para la memoria el barrio donde vivimos”
Eliseo Diego

DEDICATORIA : A mis vecinos y amigos.

RETROSPECTIVA

El Rosario es un reparto originalmente perteneciente a la barriada de Arroyo Naranjo, de la antigua provincia La Habana. Hoy es parte del denominado Consejo Popular Guinera, municipio Arroyo. Geográficamente está situado entre los kilómetros 8 y 9 de la Calzada de Bejucal, sus límites según plano original de sus veinte cuartones u cuadras se marca entre la Calzada de Bejucal; Calle Primera; la Avenida Güinera y cierra en la Calle Castro. El espacio de territorio ocupado es de cinco caballerías y diez cordeles. Limita por el norte con la finca de Jacinto Manzanilla (donde hoy se encuentra el Hospital Julio Trigo) y la canteras de Hosman; por el sur con el camino a La Güinera; por el este, con la finca El Mamoncillo.

A esta altura, con ayuda de varias interrogantes estamos en condiciones de reflexionar: ¿Conocen sus pobladores origen y fecha inicial de su parcelación? ¿Cuál es su verdadera historia? ¿A quién les interesa conocer su historia?

A renglón seguido intentaré incursionar en este y otros asuntos de su interesante y desconocida biografía. Recordar y reconstruir una página de su pasado y presente; lugares familiares que forman parte ya de nuestra geografía personal y que por lejos que nos encontremos siempre nos acompaña y nos observa en el quehacer diario. Como acto de justicia y de amor a la tierra evocamos su historia. Desde años atrás sentí vocación por dedicarle unas líneas; he aquí el resultado de nuestra indagación.

ORIGEN DE LAS TIERRAS DONDE SE LEVANTA

¿Cuál es su verdadera historia? ¿Conocen esa historia los lugareños? ¿A quien pertenecieron estas tierras en la etapa colonial? Para responder estas interrogantes es necesario una simple retrospectiva a los inicios de la conquista y colonización de la región centro-sur del territorio habanero. 

Antiguo ingenio
Según los cronistas y los libros de la Parroquia de “EL Calvario”, núcleo poblacional más próximo fundado en sus cercanías, dichos terrenos comarcanos estaban ocupados por indocubanos de las dos culturas presentes en el territorio que en adelante serian parte de La Habana, prueba de esto es la existencia de algunos nombres de origen primitivo como Managuana, que designaba a la aldea erigida en lo que después sería Managua; puente de los indios Guachinangos, etc. Esa población indocubanos fue dominada tempranamente y sometida a la servidumbre más brutal . Años adelante vendría el repartimiento de las tierras habaneras a través del sistema de mercedes en hatos y corrales. Sin embargo, estas tierras por su proximidad a la capital se otorgaron en forma de estancias y sitios de labor dedicadas al cultivo de tabaco y frutos menores, pero en la medida que la industria azucarera sale de la zona circumbana estas tierras estarán dedicadas a la siembra de caña de azúcar y la erección de primitivos ingenios y trapiches; de hecho este territorio y toda la cuenca del Almendares según prestigiosos historiadores corresponde a una de las más antiguas zonas azucareras de Cuba y citan entre los ingenios más importantes a: Paso Seco, Santa Catalina, Artillería Grande, Artillería Chica, San Agustín, Aguacate Ojo de Agua, San Pedro y Carbonero, El Rosario, San Juan y Guadalupe, entre otros, estos tres últimos junto al Camino Real del Sur. Todos erigidos entre 1650 y 1680. Estudios de los planos de la época comprueban que en este punto se encontraba los ingenios El Rosario y San Juan. De este último se conservan sus ruinas, el pozo criollo con bordes de fino mármol y los restos del cementerio de esclavos situado al borde de la cantera “Hosman”, allí existente desde los primeros años republicanos. En breve recorrido por el lugar el autor de estas líneas pudo apreciar sus huellas arqueológicas.

PARCELACION Y VENTA DE SUS TERRENOS

Con el fraccionamiento de las tierras de los mencionados ingenios surgen las fincas cuyos nombre han llegado hasta nosotros; en el territorio de los ingenios San Juan y Rosario es creado a finales de la década del treinta del siglo XX, el Reparto “EL Rosario’. En sus tiempos más remotos esta finca perteneció a las hermanas América, Rosa y Amelia Fraxeda y Cartaya. Poco tiempo después vendieron a la señora Josefa Albariño y Rodríguez, quien encomendó su parcelación a la firma Inmoviliaria presidida por Enrique Fraxeda Ronquillo, situada en Empendrado No. 264, en La Habana.

Según Plano original (adjunto) consta de 20 cuartones delineados durante su división en 1942, con caminos de tierra en su interior. No obstante, ya para esa época existían algunos vecinos aislados. Las parcelas se pagaban a plazos con una mensualidad inicial de $ 5, con el 6% en pago por mensualidades atrasadas.

LAS PRIMERAS CONSTRUCCIONES

El Rosario (Contrato de parcelación)
Según consta en los contratos de compra-venta consultados a pesar de la humildad del vecindario no se podían construir casas con desperdicio o maderas u otro material inadecuado y era condición precisa para la fabricación que todas las viviendas tuvieran servicio de agua y sanitarios con sistema de fosas; con pasillos laterales de no menos de 70 ctms, en el frente calle se dejarían dos metros cincuenta centímetros para jardín o portal., En un principio no existían calles principales, todo sin asfalto, sin agua, sin electricidad, todos alumbrados con kerosene y utilizando el agua de pozos criollos hasta los años cuarenta y cincuenta cuando se establecen esos servicios.

Una de las primeras viviendas construidas fue el chalet propiedad de Luis Suárez y Manuela Bartroli, dueños de un prestigiosos comercio capitalino nombrado “Bon Marche”, dedicado a la venta de imágenes religiosas. Después se construyen en sus proximidades nuevos chalets propiedad de la familia Roch, entre otras. Con las primeras edificaciones de viviendas aparecen los primeros comercios como la bodega de calle Segunda, en 1938. En 1946, se construye la panadería, propiedad de Ángel, Agustín y familia; una carbonería del ciudadano español nombrado Antonio Regueiras, personaje característico quien con una mula abastecía al vecindario. El primer zapatero dedicado a reparar calzado era un tal Valdés, establecido en 1943. Sebastián Martínez abre la primer carnicería y Ramón Ichazo una barbería. También por estos primeros tiempos se abrió una quincalla y una ferretería y Raúl Arriaga abrió un pequeño cine. En 1950 se construyó el acueducto que abastece de agua potable al reparto y a otras comunidades cercanas. No es hasta después del año 1940, que se asfaltaron sus calles principales y las redes eléctricas.

El Rosario (Contrato de parcelación)
A su crecimiento poblacional contribuyó la presencia de los dos hospitales en sus proximidades; el antiguo Sanatorio Antituberculoso la Esperanza y el Pediátrico Aballí en la antigua loma del San Juan, elevación que lleva el nombre del primitivo ingenio desaparecido.

Una característica inicial de este reparto habanero es la presencia de una vecindad de muy humilde origen, su espíritu familiar y solidario. Un sano ambiente donde se conocía a cada quien, la vida, obra y milagros de cada vecino como ocurre en todo núcleo poblacional reducido. Y cuando no se conoce, se inventa, unas veces para bien, otras para ocupar el tiempo en jocosidades para reír cuando no existe otra distracción. Pero lo principal es que todos se conocían y respetaban. Pero, en la medida que su vecindario creció albergó a muchos individuos de diversos orígenes sociales procedentes de otras barriadas habaneras con nuevas costumbres, tradiciones y formas de ver la vida de otro modo, algunos con buenas costumbres, otros con malas, que dieron fama negativa al reparto creando una aureola de rechazo hacia la humilde comunidad por parte de algunos que deseaban establecerse en este lugar. 

Antaño, para muchos, decir El Rosario y su reparto vecino La Güinera era sinónimo de repartos marginales, y de una problemática social compleja donde residían personas complicadas; truhanes, pícaros, delincuentes portadores de mucha violencia. Sin embargo, en los últimos tiempos este ambiente nocivo ha variado sustancialmente.

A pesar de no ser un enclave tan atractivo ni de sosiego como otros de la ciudad, lo queremos como algo especial por su gente, por su humilde arquitectura; los juegos y alboroto de los chicos en el atardecer y también de los grandes. Extraño el sonido de los tambores y ritos afrocubanos en las celebraciones a las deidades. Soñando despierto veo desde lejanas tierras sus calles, sus casas, las escasas aéreas de distracción y sus personajes típicos que también hacen historia. Amigos que nos conocimos, nos abrazamos con respeto y ya se fueron, cada uno a su lugar. Todo ha permanecido en mi memoria no importa donde me encuentre porque no me he ido completamente. Este es el verdadero Reparto “ EL Rosario” a pesar del abandono, la marginalidad y los problemas reinante en nuestros días. Ese es el Rosario que recordamos con nostalgia.

CITAS Y NOTAS

-Levi Marrero. “Cuba; Economía y Sociedad.”Edit. Playor S.A. Madrid. Tomo III. Pág. 237.
-Mercedes García Rodríguez. Bases de datos de ingenios en la cuenca del Almendares. Instituto de Historia de Cuba.
-Eduardo Milian. Síntesis Histórica de Arroyo Naranjo. 1980
-Fotos Archivo del autor

* Mc. Dr. Ciencias Históricas. Profesor Universitario, historiador, periodista y escritor con publicaciones en Cuba, España, Estados Unidos y Latinoamérica. Especialista en Cultura y tradiciones e Historia Regional y Local.

Aviso legal: (Obra protegida por los derechos de autor en Facebook - reproducida en Segunda Zafra con permiso del autor)

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