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lunes, 4 de julio de 2016

Aceros Unidos de Cuba SA

Aceros Unidos de Cuba SA era una fábrica de cabillas corrugadas a partir de billets o palanquillas importadas, con capacidad para 30 000 ton que representaba 1/3 aproximado del consumo nacional que daba empleo a 90 obreros y se  ubicada en San José de las Lajas, con oficina en la calle Mercaderes No. 212. Era la segunda en importancia dentro del giro después de Cabillas Cubanas SA.

Como sucedía con Antillana de Acero SA, la firma de la competencia, sus propietarios eran un grupo de accionistas importadores de ferretería gruesa que controlaban de un 40 a un 60 % de las ventas de cabillas. Algunos de ellos eran accionistas, además, de Antillana de Acero SA.

Su presidente era Lutgardo Aguilera Supervielle, presidente también de L. G. Aguilera y Compañía, su vicepresidente, Francisco Sobrín Ovalle, vicepresidente también de Importadora Sobrín S.A., Compañía y el tesorero Arturo era Calvo Lozano, vicepresidente de Ferretería Calvo y F. Viera SA. Otros socios eran las ferreterías Hierro Material Cubana SA, Ferromar SA, Sixto Campano, Corporación Mercantil Centroamericana SA, Ferretería Canosa SA y José Junquera y Compañía.

Comenzó a operar el 1ro de marzo de 1958 iniciando competencia con Cabillas Cubanas SA, hasta entonces la única planta productora de cabillas, lo que trajo como consecuencia que el precio de la cabilla cubana disminuyera con relación a la de importación.

La Federación Nacional de Trabajadores de la Industria Metalúrgica y Similares en carta del 28 de marzo de 1957 a Joaquín Martínez Sáenz se opuso a su apertura argumentando que afectaría sus intereses de trabajo en Cabillas Cubanas SA y en Antillana de Acero SA.

Solicitaron financiamiento por 600 000 pesos al BANDES quien, en complacencia con las demandas del sindicato, lo rechazó, habiendo sido finalmente financiado por el Banco Continental que le convirtió en su cliente.

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