Preserving cuba´s memory

viernes, 15 de abril de 2016

Happy Hollow: El palacio de Steinhart Jr

Ruinas de Happy Hollow (2016)
La finca Happy Hollow, de unas 40 hectáreas, se encontraba ubicada en San Francisco de Paula, en las afueras de La Habana y se extendía desde la finca Vigía (propiedad del escritor norteamericano Ernest Hemingway) con la que limitaba hasta los lindes de la finca Cuba Libre en las cercanías de Santa María del Rosario.

Pertenecía Happy Hollow al millonario Frank Steinhart Jr. - dueño de los tranvías de La Habana hasta poco antes de la desaparición de estos – quien vivía en la hermosa casa de vivienda de la propiedad que estaba dedicada a la cría de ganado mayor y menor, aunque su función fundamental nunca fue como negocio sino como lugar de descanso de su dueño.

Steinhart prestó una gran atención a Happy Hollow, a la que nunca faltaron los mayores lujos. Tanto fue así que, cuando en una ocasión cerraron los cabarets de La Habana, el millonario montó uno en la propiedad al que asistían a divertirse lo personajes más encumbrados de la política, la cultura y los negocios. Eran asiduos visitantes del descanso campestre de Steinhart no sólo personalidades cubanas, sino extranjeros, a los que había conocido a través de sus múltiples negocios o en sus andanzas en el exclusivo Habana Yacht Club: Hasta el Duque de Windsor y su esposa Wally Simpson visitaron Happy Hollow durante su estancia en La Habana en 1948, donde fueron obsequiados con un almuerzo cubano.

Frank Steinhart Jr.
Mr. Frankie (como los lugareños llamaban a Steinhart) se fue de Cuba tras el triunfo de la Revolución de 1959 y Happy Hollow fue confiscada por el gobierno (hoy existe una demanda en tribunales norteamericanos por valor de 200 000 dólares contra las autoridades cubanas por su expropiación).

La finca fue dividida entre varios pequeños propietarios y en algunos sectores de la misma surgieron luego, de forma espontánea y desordenada, y en la misma medida en que crecía San Francisco de Paula, varios asentamientos urbanos. La casa de vivienda fue convertida en escuela (hoy ESBU Fernando Chenard Piña); un uso desafortunado que propició que la propiedad cayera en un abandono total hasta que finalmente se derrumbó por completo.

Gran parte de los valiosos bienes de la propiedad se perdieron en el desorden que siguió a la confiscación. Sólo unos pocos pudieron ser salvados y hoy se exhiben en el Museo Hemingway en la colindante finca Vigía: la puerta y lámpara de techo del bar, muebles de la piscina en hierro forjado y cerámica y una magnífica colección de piezas de Talavera que formaban parte de la colección de Steinhart.

Diversos planes para restaurar Happy Hollow y regresarla a su estado original han fracasado a lo largo de tiempo ante la desidia y el desinterés de las autoridades y hoy sólo quedan ruinas insalvables de la que en la época republicana fuese una de las más lujosas villas campestres de Cuba.



No hay comentarios:

Publicar un comentario