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| Museo de Arte Colonial en la Plaza de la Catedral |
La vivienda donde hoy se
encuentra instalado el Museo de Arte Colonial en la Plaza de la Catedral data
de la primera mitad del siglo XVIII (1726), aunque se tienen noticias de una
construcción primitiva ubicada en este mismo lugar desde el siglo XVII.
En 1764 aparece como propietario
Antonio Manrique de Roxas y del Águila, el que ante notario público declaraba
que la casa era ¨baja y alta de rafas y tapias¨. Hacia 1862 se reconoce este
censo por su dueña Catalina de Castellón, madre de Luis Chacón; y en 1726, el
mismo Chacón hace un censo y describe la construcción tal y como la conocemos,
por lo que se supone que la casa, en este período fue reformada totalmente o se
levantó de nuevo. Más tarde, en 1753 se tiene en conocimiento de la
autorización dada a la familia Chacón para la construcción de los portales de
la vivienda, que no llegaron a realizarse.
Esta edificación, conocida
erróneamente por el título de Conde de Casa Bayona, tuvo por dueño inicial a
don Luis Chacón, quien fuera teniente coronel y gobernador militar de la Isla
de Cuba en la primera década del siglo XVIII.
En 1769 la familia Chacón vendió
la casa a don Miguel Calvo de la Puerta. A su muerte, Doña Felicia Herrera,
viuda de Calvo de la Puerta, se deshace de ella y, tras la sucesión de varios
propietarios, pasa a poder del empresario don Francisco Marty Torrens, el mismo
que construyó el teatro Tacón, la Pescadería y otras obras importantes de la
ciudad.
En junio de 1856 la vivienda fue
comprada por el Real Colegio de Escribanos de La Habana y dieciocho años más
tarde se convierte en Colegio Notarial.
A principios del siglo XX tuvo en
ella su redacción y sus talleres el periódico La Discusión, que desde sus
inicios estuvo a favor de la independencia de Cuba. Posteriormente, hacia 1935,
pasan al edificio las oficinas y los almacenes de la firma licorera Arrechabala
(productora del luego famoso Havana Club).
La construcción presenta las
características arquitectónicas de la época en que fue edificada: vivienda
organizada en torno a un patio central rodeado de galerías arcadas; elaboración
de los techos trabajados en maderas preciosas, donde se hace notar la
influencia morisca – sobre todo en el
salón -; fachada, que aunque simple, presenta elementos de la arquitectura
barroca que se desarrolla en Cuba durante el siglo XVIII; y el uso de la
vidriería en la primera línea de la carpintería.
En 1931 se realizaron una serie
de modificaciones que dañaron los valores patrimoniales del inmueble. Entre las
modificaciones más visibles se pueden señalar la colocación de dos óculos en la
fachada de la planta alta; una imagen religiosa en la esquina de San Ignacio y
un escudo de los condes de Casa Bayona en la moldura principal, lo que
contribuyó notablemente a que la casa fuese conocida como de los Condes de Casa
Bayona. Se le alteraron los pisos originales de la construcción; se le hicieron
falsos repellos – imitación de piedras para revestir las paredes de las
galerías de las dos plantas, de los arcos y sus columnas -; se le sustituyó el
techo original en algunas habitaciones; se cerraron y abrieron vanos, y se le
añadió una escalera en la galería frente al zaguán y una celda debajo de ésta.
Así llegó hasta el año 1963 en
que fue declarada Monumento Nacional y se iniciaron obras de reconstrucción por
parte de la Comisión Nacional de Monumentos.
Debido a las sucesivas
alteraciones sufridas por el inmueble y a la carencia de datos o elementos de
juicio sobre su estado original las obras tuvieron por finalidad restituir a la
casa su carácter ambiental, conservar las características sustanciales del
espacio y eliminar todas las alteraciones producidas en la restauración de
1931. La casa quedó restaurada, en términos generales, como una muestra de la
arquitectura doméstica habanera del siglo XVIII.
Entre las primeras medidas
adoptadas, se eliminaron los elementos consistentes en tabiques de ladrillo,
divisiones de madera y falsos techos. Se comprobó, además, que el repello de
las paredes era falso, al igual que el pozo simulado que estaba en el patio
central. Se logró conocer la situación original de las escaleras y se hicieron
calas en los muros y pisos para localizar los materiales, los pavimentos y los
vanos primitivos.
El 29 de julio de 1969, la
antigua casa del siglo XVIII abrió sus puertas como Museo de Arte Colonial, con
el objetivo de exhibir y conservar las distintas colecciones relacionadas con
la vida y costumbres de la época.
El Museo cuenta con varias salas
de exposición: Sala de elementos de la arquitectura, sala de mobiliario, sala
de vidrieras cubanas, sala cochera; y salas ambientales: Salón gabinete y
comedor – con elementos del siglo XIX.

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