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martes, 8 de marzo de 2016

Museos de Cuba - Museo de Arte Colonial

Museo de Arte Colonial en la Plaza de la Catedral
La vivienda donde hoy se encuentra instalado el Museo de Arte Colonial en la Plaza de la Catedral data de la primera mitad del siglo XVIII (1726), aunque se tienen noticias de una construcción primitiva ubicada en este mismo lugar desde el siglo XVII.

En 1764 aparece como propietario Antonio Manrique de Roxas y del Águila, el que ante notario público declaraba que la casa era ¨baja y alta de rafas y tapias¨. Hacia 1862 se reconoce este censo por su dueña Catalina de Castellón, madre de Luis Chacón; y en 1726, el mismo Chacón hace un censo y describe la construcción tal y como la conocemos, por lo que se supone que la casa, en este período fue reformada totalmente o se levantó de nuevo. Más tarde, en 1753 se tiene en conocimiento de la autorización dada a la familia Chacón para la construcción de los portales de la vivienda, que no llegaron a realizarse.

Esta edificación, conocida erróneamente por el título de Conde de Casa Bayona, tuvo por dueño inicial a don Luis Chacón, quien fuera teniente coronel y gobernador militar de la Isla de Cuba en la primera década del siglo XVIII.


En 1769 la familia Chacón vendió la casa a don Miguel Calvo de la Puerta. A su muerte, Doña Felicia Herrera, viuda de Calvo de la Puerta, se deshace de ella y, tras la sucesión de varios propietarios, pasa a poder del empresario don Francisco Marty Torrens, el mismo que construyó el teatro Tacón, la Pescadería y otras obras importantes de la ciudad.

En junio de 1856 la vivienda fue comprada por el Real Colegio de Escribanos de La Habana y dieciocho años más tarde se convierte en Colegio Notarial.

A principios del siglo XX tuvo en ella su redacción y sus talleres el periódico La Discusión, que desde sus inicios estuvo a favor de la independencia de Cuba. Posteriormente, hacia 1935, pasan al edificio las oficinas y los almacenes de la firma licorera Arrechabala (productora del luego famoso Havana Club).

La construcción presenta las características arquitectónicas de la época en que fue edificada: vivienda organizada en torno a un patio central rodeado de galerías arcadas; elaboración de los techos trabajados en maderas preciosas, donde se hace notar la influencia  morisca – sobre todo en el salón -; fachada, que aunque simple, presenta elementos de la arquitectura barroca que se desarrolla en Cuba durante el siglo XVIII; y el uso de la vidriería en la primera línea de la carpintería.

En 1931 se realizaron una serie de modificaciones que dañaron los valores patrimoniales del inmueble. Entre las modificaciones más visibles se pueden señalar la colocación de dos óculos en la fachada de la planta alta; una imagen religiosa en la esquina de San Ignacio y un escudo de los condes de Casa Bayona en la moldura principal, lo que contribuyó notablemente a que la casa fuese conocida como de los Condes de Casa Bayona. Se le alteraron los pisos originales de la construcción; se le hicieron falsos repellos – imitación de piedras para revestir las paredes de las galerías de las dos plantas, de los arcos y sus columnas -; se le sustituyó el techo original en algunas habitaciones; se cerraron y abrieron vanos, y se le añadió una escalera en la galería frente al zaguán y una celda debajo de ésta.

Así llegó hasta el año 1963 en que fue declarada Monumento Nacional y se iniciaron obras de reconstrucción por parte de la Comisión Nacional de Monumentos.

Debido a las sucesivas alteraciones sufridas por el inmueble y a la carencia de datos o elementos de juicio sobre su estado original las obras tuvieron por finalidad restituir a la casa su carácter ambiental, conservar las características sustanciales del espacio y eliminar todas las alteraciones producidas en la restauración de 1931. La casa quedó restaurada, en términos generales, como una muestra de la arquitectura doméstica habanera del siglo XVIII.

Entre las primeras medidas adoptadas, se eliminaron los elementos consistentes en tabiques de ladrillo, divisiones de madera y falsos techos. Se comprobó, además, que el repello de las paredes era falso, al igual que el pozo simulado que estaba en el patio central. Se logró conocer la situación original de las escaleras y se hicieron calas en los muros y pisos para localizar los materiales, los pavimentos y los vanos primitivos.

El 29 de julio de 1969, la antigua casa del siglo XVIII abrió sus puertas como Museo de Arte Colonial, con el objetivo de exhibir y conservar las distintas colecciones relacionadas con la vida y costumbres de la época.

El Museo cuenta con varias salas de exposición: Sala de elementos de la arquitectura, sala de mobiliario, sala de vidrieras cubanas, sala cochera; y salas ambientales: Salón gabinete y comedor – con elementos del siglo XIX.

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