El hotel La Reguladora, uno
de los más antiguos de Cuba (su origen se remontaba al siglo XX) se encontraba
ubicado en la calle Amistad No. 412, muy cerca del Capitolio Nacional.
Lo más notorio del
establecimiento era su exclusivo restaurante, que fue siempre el preferido de
los grandes empresarios tabacaleros del país. De hecho la historia de La
Reguladora está íntimamente relacionada con la historia de la industria
tabacalera en la Isla, tanto llegaría a ser conocida como la Lonja del Tabaco
en Cuba.
El primer local que ocupó la
empresa, en Monte y Factoría, abrió sus puertas el 19 de enero de 1879. Fue una
iniciativa de los trabajadores tabacaleros organizados en la cooperativa
“Sociedad de Fabricantes y Almacenistas de Tabacos y Cigarros” los cuales deseaban
un espacio de socialización. Siete años después se trasladarían para un local
justo enfrente del que se instalaría definitivamente el 15 de enero de 1888.
Este primer local sería
ampliado por sus propietarios durante las “Vacas gordas” para aprovechar el
primer boom turístico del país. Cuando el 10 de agosto de 1922 se produjo la
primera transmisión de radio en Cuba, generada a pocos metros del hotel en el
edificio de la Compañía de Teléfonos, La Reguladora se sumó a la celebración de
tan importante acontecimiento amplificando la señal para que la escuchasen los
asombrados transeúntes, a los que ofrecía, además, su nuevo cóctel RADIO.
En los años 30 el hotel
perteneció a Salvador García Cuervo y veinte años después aparecía como una
sociedad anónima bajo la propiedad de un grupo de accionistas, de los cuales el
principal propietario era Francisco Saralegui, quien poseía otros múltiples
intereses.
Los últimos dueños
mantuvieron el buen servicio y la tradición culinaria del establecimiento e
introdujeron los últimos adelantos del giro como los equipos de climatización
central. Así y todo sufrieron pérdidas y se vieron obligados a reducir el
volumen de sus negocios.
Tras el triunfo de la
Revolución el hotel fue nacionalizado y poco a poco fue perdiendo categoría y
tugurizándose hasta que finalmente cerró.



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