El Hotel Riviera fue el primero
de los grandes hoteles terminado de construir durante la década del 50 y el
segundo mayor después del Havana Hilton. Con 21 pisos y 368 habitaciones, se
encontraba ubicado en Paseo y Malecón el Vedado habanero.
Sus propietarios eran capitales
extranjeros representantes de la mafia siciliana – norteamericana y
funcionarios del gobierno de Fulgencio Batista.
La empresa se constituyó el 23 de
febrero de 1956 y el hotel se inauguró el 10 de diciembre de 1957 con la asistencia
del Cardenal Arteaga, quien lo bendijo, del vicepresidente de la república Guas
Inclán; de Justo Luis del Pozo, alcalde de La Habana; de varios ministros del
gobierno; alrededor de 100 norteamericanos identificados como miembros de la
mafia; varios artistas de Hollywood entre ellos Ginger Rogers, Lou Costello y
otros. Su apertura fue ampliamente difundida en Estados Unidos a través del
show de Steve Allen, el de mayor audiencia televisiva en ese momento.
El proyecto arquitectónico se
debió a Feldman Corporation de Miami Beach, autorizado facultativamente en Cuba
por el arquitecto Manuel Carrerá Machado. El terreno costó $ 1 253 000 y su
costo presupuestario se calculó de $ 12 000 000, de los que el Estado cubano, a
través del BANDES aportó la mitad.
Su Casino, el más lujoso de los
diez existentes en Cuba, estaba operado por Meyer Lansky – quien tenía
intereses en el hotel – y en sólo cuatro meses obtuvo utilidades por más de $ 3
000 000. Al frente del mismo se encontraba Edward Levington; que formaba parte de la Junta Directiva de la
firma.
Durante su primer año de
funcionamiento el hotel tuvo una utilidad neta de $ 395 000, pero sufrió
pérdidas en el próximo 1959. Fue intervenido a mediados de 1959 por el Estado
cubano y que posteriormente lo nacionalizó y cerró su casino. En el lugar que
antiguamente ocupara este último se abriría el Copa Room, que en poco tiempo
llegaría a convertirse en uno de los más famosos de la nación.
Por treinta años permaneció como
uno de los pocos hoteles de lujo del país, recibiendo a importantes
personalidades (como el presidente chileno Salvador Allende), hasta que, tras
el derrumbe del Socialismo europeo, Cuba se abrió a la inversión extranjera y
comenzó un nuevo boom de construcción de hoteles en la Isla.
En la actualidad continúa siendo un hotel de alto estándar y es operado por el Estado cubano a través de la cadena Gran Caribe.

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