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jueves, 18 de agosto de 2016

Hotel Sevilla - Hoteles de Cuba

El hotel Sevilla visto desde Prado
El hotel Sevilla, en la manzana de Zulueta y Monserrate en La Habana, fue inaugurado a un costo de medio millón de pesos el 22 de marzo de 1908 por el Urbano González, un español nacido en Caldas de Oviedo en 1866 quien entonces era, además, propietario del hotel Pasaje. González era sobrino del teniente coronel retirado del ejército español Juan de Villamil quien poseía el hotel Inglaterra.

Los arquitectos que diseñaron el edificio se inspiraron en la entrada del Patio de los Leones del Alhambra de Granada, en España, de ahí su estilo morisco que que sobresale en arcadas, columnas, y en el abundante uso de mosaicos.

Al hotel se podía acceder por sendas entradas en las calles Trocadero y Zulueta y en la planta baja contaba con numerosos servicios como farmacia, barbería, café y salones de conferencia. En los pisos superiores se encontraba 162 habitaciones, todas con baño y teléfono (lo que se consideraba todo un lujo en la época de su inauguración).El edificio contaba, además, con dos elevadores para mayor confort de sus huéspedes.

Un gran patio andaluz en el mismo centro del inmueble contribuía a la ventilación de las habitaciones de puntal alto, lo que las hacía muy frescas en el cálido verano de Cuba. Estas habitaciones habían sido finamente amuebladas por una prestigiosa casa comercial habanera.

En la década de 1920 John Mc Entee Bowman, dueño de la mayor cadena de hoteles del mundo en ese momento, lo adquirió y transformó en el hotel más moderno y lujoso de La Habana. Frank Steinhart - el todopoderoso dueño de los tranvías de la capital cubana - era el vicepresidente de la compañía presidida por Bowman. En 1924 la directiva del "Sevilla Biltmore" le construyó un nuevo edificio adjunto al antiguo que terminó por dar al hotel su aspecto actual.

Particularmente atractivo resultó desde entonces su roof garden (jardín en el techo) que se convirtió en uno de los lugares preferidos de la aristocracia cubana y los visitantes extranjeros por su espectacular vista que se elevaba sobre la vetusta Habana. Los Leones y otras asociaciones de la Isla escogieron también el Sevilla como sede de sus reuniones sociales y asambleas.

El hotel confrontó dificultades económicas y conflictos laborales durante los años 30 y en 1937 fue arrendado por la "Compañía Arrendataria del Hotel Sevilla Biltmore" presidida por Miguel Suárez León. Ante de terminar esa década, en un negocio, que constituyó un gran escándalo en la época, Agustín Batista lo traspasó al uruguayo Amletto Battisti que lo regentó hasta 1958 (aunque entre 1950 y 1952 lo tuvo arrendado a una compañía norteamericana).

Sería Amletto quien en el Sevilla abriría el primer bar refrigerado que existió en Cuba, el cual estaba decorado por el famoso caricaturista cubano Conrado Massager.

Con 333 habitaciones el Sevilla era uno de los tres hoteles de primera, junto al Nacional y el Presidente, que existía en La Habana antes del boom turístico de la década de 1950. En 1957 se le autorizó a montar un casino de juego que fue operado por el mismo Battisti bajo la razón de "Turística Algoper SA Compañía".

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Amletto Battisti, que era muy conocido por sus vínculos con la mafia se apresuró a asilarse en la embajada de Uruguay y poco después el hotel pasó a ser propiedad del Estado cubano que lo destinó al turismo nacional, convirtiéndolo, además, en escuela de hotelería. 200 habitaciones se destinaron como albergue de estudiantes becados en la capital.

Durante la crisis económica que azotó a Cuba en la década de 1990 el hotel fue remozado y destinado al turismo internacional. Desde entonces ha sido administrado de forma conjunta por empresas cubanas en sociedad con compañías internacionales.

Fuente:

* Hotel Sevilla.
* Hotel Sevilla. Detalles del hotel.
* Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editoirial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

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