Preserving cuba´s memory

jueves, 9 de junio de 2016

Periódico El Mundo – Prensa de Cuba

Antigua sede del desaparecido periódico El Mundo en  la calle Virtudes 257
El Mundo era uno de los periódicos más antiguos e importantes de Cuba. Sus talleres, redacción y administración se encontraban en la calle Virtudes, No. 257.

Fue fundado el 11 de abril de 1901, poco más de un año antes del nacimiento de la República, cuando la Asamblea Constituyente forjaba las bases jurídicas e institucionales de la Nación.

José Manuel Govín y Gregorio de Tejada concibió la idea de fundar el periódico, pero como contaba con recursos escasos acudió a su primo don Rafael Govín, que residía en Nueva York. Se imprimió por vez primera en la imprenta de “La Propaganda Literaria", en  Zulueta No. 28, donde se instaló también su primera dirección y redacción.

Mapa Mundi de bronce a relieve sobre el piso de granito
negro a la entrada del periódico.
En marzo de 1913, José Manuel Govín retomó la propiedad del periódico, que en septiembre de 1906 había cedido a su primo norteamericano Rafael Govín quien lo revendió a “El Mundo SA”, propiedad de José Manuel. En ese momento éste fue nombrado como director del periódico.

El 31 de octubre de 1922, la empresa editora de “El Mundo SA" dió licencia a José Manuel Govin, por motivo de enfermedad. Se encontraba en uso de ésta José Manuel cuando el 14 de febrero de 1926 falleció su primo Rafael. Una semana después el vicepresidente Alberto Madam dio por terminada la licencia quien reasumió la presidencia. Sin embargo, estuvo apenas unos meses en el cargo, pues falleció el 14 de noviembre de ese mismo año, pasando el periódico a la propiedad de otra rama de la familia, los herederos de Rafael Govín, quienes residían fuera del país. 

Los nuevos propietarios mantuvieron a Antonio González Mora, que había asumido la dirección del periódico, en el cargo hasta que este renunció en abril de 1928. Entonces asumió la dirección Ricardo Lancis y Enrique Moreno la administración, mientras quedaba, como apoderado general Rafael Govín Jr.

Lancís renunció en septiembre de 1930, y fue reemplazado por el doctor Germán Wolter del Río, quien era considerado una autoridad hacendística y jurídica.

Cerca del fin del gobierno de Gerardo Machado, El Mundo fue clausurado por la censura del gobierno. El doctor Wolter del Río abandonó la dirección del periódico a fines de 1931; sustituyéndole, en una etapa difícil, el doctor Jorge de Cubas.

En ese momento Rafael Govin Jr., presidente y apoderado general de El Mundo SA tuvo un desacuerdo con un grupo de redactores, reporteros y empleados de la imprenta; quienes abandonaron el periódico y en forma cooperativa refundaron el diario Ahora, dirigido por el doctor Guillermo Martínez Márquez.

En 1934, Rafael Govin, Jr. desapareció de la alta regencia del diario, y lo sustituyó M. M. Govín como presidente provisional de la empresa y apoderado general. En esta etapa desempeñaron, con un título u otro; funciones efectivas de director de El Mundo Víctor Bilbao, Guillermo de Piña y Arturo Alfonso Rose lió. 

Alejandro Herrera Arango trató de reparar la ardua situación económica del periódico, al reorganizar el mismo, y promovió más tarde, en 1939, la incorporación a la nueva empresa formada por los doctores Pedro Cué Abreu y Arturo García Ruiz. En esta ocasión asumieron funciones de dirección técnica, Arturo Alfonso Roselló y Luis G. Wangüemert. 

Más tarde el doctor Cué quedó como propietario principal de “El Mundo” ante los intereses de la familia Govin y los créditos del National City Bank. En esta etapa el periódico reconquistaría su prestigio, quebrantado por administraciones dudosas y litigios judiciales.

En 1949, el periódico se vendió a una nueva empresa, la Compañía Editorial El Mundo SA, propiedad de Amadeo Barletta, Elíseo Guzmán, José M. Martínez Zaldo y Luis Botifoll. Al fallecer el señor Guzmán, la sociedad quedó reducida a los restantes.

Marquesina a la entrada del desaparecido periódico El Mundo
En 1950, el presidente de la República, Carlos Prío Socarrás adquirió la mayoría de las acciones del periódico, convirtiéndose en su principal propietario.  Hasta 1955, Prío socio mayoritario de El Mundo, pero sin controlar el periódico, pues Barletta, que le seguía en número de acciones, ante el boicot gubernamental que le hacía el régimen controlado por el presidente de facto Fulgencio Batista decidió variar la línea oposicionista de El Mundo y excluir a Prío de su propiedad.

Así Barletta se apareció el 2 de enero de 1954 escoltado por un grupo armado, vario un artículo, reimprimió la edición y destituyó a Botifoll en un incidente de corte gansteril que constituyó un escándalo nacional. Después de este asalto Barletta adquirió en un acto de fuerza las acciones de Prío y Botifoll y se convirtió en dueño casi absoluto de la empresa con el 90 % de las acciones.

El Mundo fue uno de los pocos periódicos que sobrevivió al triunfo de la Revolución cubana en 1959. Por espacio de diez años, hasta 1969, se mantuvo como el principal medio de prensa enfocado en los temas internacionales. Durante esos años fueron sus directores Raoul Alfonso Goncé, Leví Marrero que abandonaron sucesivamente el país y, finalmente, Luis Gómez Wangüemert. Entre 1968 y 1969 funcionaría además como escuela taller de periodismo para los estudiantes de la Universidad de La Habana.

Desgraciadamente en la noche del 19 de febrero de 1969 un gran incendio destruyó su sede de Virtudes 257. En el siniestro, además del inmueble, se perdió la biblioteca del periódico, que contenía los archivos del periódico, la colección completa de sus números y de la revista El Fígaro, unos 300 000 fotografía y 100 000 grabados. Del fuego sólo se salvaron el almacén y la imprenta del periódico.

Después del incendio El Mundo estaba condenado y sólo funcionó por un par de meses más. El 5 de abril de 1969 se publicó su última edición con un gran anuncio en portada que informaba a sus lectores: "El Mundo se integra a las filas de Granma".

Hoy su vieja sede en Virtudes 257 permanece abandonada. Existen planes para demoler la última planta, que fue la más afectada por el incendio de 1969, y destinar el resto del edificio como sede del Tribunal Popular de Centro Habana.

5 comentarios:

  1. ES DOLOROSO VER TODAS ESAS CONSTRUCCIONES CARGADAS DE HISTORIA COMO VAN DESAPARECIENDO DE LA VISTA NUESTRA POR EL ABANDONO Y EL EMPEÑO DE BORRAR EL PASADO...............

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  2. Yo trabajé como diseñador de El Mundo directamente con Wangüemert. Hay muchas dudas acerca del incendio, se comentaba en los medios de prensa que fue provocado. Se inició en un linotipo. Los periodistas dudaban del origen del incendio, se pensó que fue intencional para desaparecer el periódico que tenía (entre comillas) cierta independencia.

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  3. Holas:
    Muy interesante este recuento histórico del Periódico El Mundo. En mi casa atesoro parte de un ejemplar de este rotativo del año 1964, al que podría hacerle una foto para que la incorporaran a esta entrada. De hecho me interesaría mucho poder tomar parte del texto para un proyecto propio que pueden ver en http://cubalogos.blogspot.com/
    De veras me da mucha satisfacción haberme encontrado con este blog, y quizás pudiera colaborar de vez en cuando con ustedes, y viceversa.
    Espero me contacten...y que mi CUBALOGOS les resulte interesante.
    Saludos desde La Habana

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    1. Hola amigo:

      Muy interesante su blog, me parece una magnífica contribución al rescate de nuestra historia. Reciba un gran abrazo de mi parte y siéntase libre de utilizar lo que desee de Segunda Zafra.

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  4. Recuerdo que al menos una vez por semana iba a viaitar a mi padre a la redacción y visitaba a los cajistas, linotipistas, al Chino, el fotógrafo, al comunista Pedro Cajiao, al reverendo de Mundo Católico. Años después, mi padre me contó que sospechaba que empleados al servicio del castrismo iniciaron el incendio con la intención de sacarlo de circulación sin aparecer como censores. Quedaron en pie el Hoy del PSP y los otros fueron cerrados por el gobierno. Después del incendio, el gobierno de Castro argumentó que no había dinero para reponer la rotativa, cosa que nadie creyó, pero por miedo, todos se callaron.

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