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viernes, 11 de marzo de 2016

Calles de La Habana - Calle Aguacate

Aguacate muere en los muros
del Convento de Belén
La calle Aguacate es una de las más antiguas de La Habana. Como se desprende de su nombre se le denominó así por una gigantesca mata de ese fruto que existía en el lugar por donde luego se trazara la calle; aunque algunas versiones hablan de que la denominación se debió a la pintura que del susodicho árbol existía en un concurrido comercio del lugar. 

Otras crónicas de la época cuentan sobre la hermosa mata de aguacates que tenían las monjas del convento de Belén sembrada en su patio (por lo que a la vía se le conoció también como Del Aguacate de Belén), justo en el lugar donde se terminaba la calle. Según el historiador cubano José María de la Torre el susodicho aguacato fue tumbado a puros hachazos en 1837 y con su madera se construyó un atril para el convento.

La calle se encuentra orientada de norte a sur y corría desde las calles Monserrate y Chacón donde se alzaban las murallas hasta finalizar en los muros del hospital de Belén.


Intentaron las autoridades cubanas cambiar su nombre en 1921 y nombrarla Perfecto Lacoste en honor del primer alcalde que tuvo La Habana tras cesar el dominio español, pero como otros tantos intentos fallidos el nuevo nombre no pegó en el pueblo que se le siguió llamando Aguacate, denominación a la que finalmente retornó.

En Aguacate tuvo su consulta el gran científico cubano Carlos J. Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla; y allí vivió también, según, el escritor Cirilo Villaverde la bella mulata Cecilia Valdés... pero eso ya se pierde en la leyenda.

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